jueves, 4 de agosto de 2016

Crucifixión sin descanso

En Sueño Profético hablaban Juan y Tomás.

Dijo Tomás:

“No sé si debería repetir lo que se hace mal y es pena que el hombre esto repita. A todos los que nuestro Maestro, Dios y Hombre, habló en ellos y habla, intentan hacerles como al mismo Dios Le hicieron. Sería la palabra: crucifixión sin descanso. Desde el Nacimiento de Dios Hijo, se veía que era Dios Padre. Y siempre que Dios coja a un Instrumento, se ve que es manejado por Dios. No tienes nada más que dar cierre a tus ojos y oír sus Palabras, y ves a Dios”.

Dijo Juan:

“En el Maestro, quien Lo amaba, siempre veía a Dios. Un día, cuando yo iba con Él, se acercó uno y Le dijo:

   –Maestro, mi madre cuenta que Tú eras chico y que un día se emparejó contigo, y que le sanaste a un hijo que ella llevaba en brazos; que Tú lo descubriste por ver la cara, pues lo llevaba arropado e iba en busca de una mujer que con una oración que al Padre le decía, sanaban los niños.

Quedó el Maestro parado y le dijo estas Palabras:

   –Sois cinco hermanos, y tú eres el que Me buscarías. Ya se cumplieron la Palabras que oí de mi Padre cuando lo desarropé para echarle mi Aliento: “Su espíritu permanecerá ahí hasta que tu Doctrina aprenda y enseñe”.       

Esto se cundió para el que amaba. Para el que no amaba, no le hicieron amar ni las tinieblas que vio después de su Crucifixión.

Desperté, oí:

Cuando vieron las tinieblas, creyeron que era Dios, pero el que no amaba, no amó.

El que amaba vio prodigios antes de que Él viviera de Hombre.

Luego ya fue el prodigio para todo el mundo, cuando vieron cumplido lo que tanto habían anunciado los Profetas.

Sabían que fue obra del Espíritu Santo: Dios en Espíritu se crea una Carne ya dentro de otra Carne.

Esto sólo podría repetirlo Dios, Dios Omnipotente, Poderoso y Único.


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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C4