jueves, 25 de agosto de 2016

Puente de firmeza incalculable

En Sueño Profético decían:

Todos pueden sentir a Dios y ver las reacciones, pero todos no pueden decir: “Dios me habla”. “Yo veo a Dios”.

Hay quien iguala esto a cuando otro dice: “A mí me llegó la Gracia de Dios; yo estaba retirado y sentí su Llamada”. Esto son reacciones del hombre. Tú ama, y como Dios está Vivo, Él te responde, a ti y a todo el que ame a este Dios y quiera esta Gloria.

Pero ver a Dios, cara a cara, esto no puede decirlo el hombre aunque mucho ame; Dios no lo consentiría; esto sería cada uno describir la Gloria como él quisiera, y ya esta Gloria existiría con dudas para el que a Dios amara.

Cuando Dios elige para enseñar al hombre, este Puente no puede tener ni el menor cimbreo, este Puente es de una firmeza incalculable para el hombre, este Puente ya Dios lo construye para que pasen sus Palabras y lleguen al espíritu del hombre.

Desperté, oí:

Es atrevido compararse con el que Dios Aquí trae.

Dios, al que Aquí trae, le explica la vida de estos espíritus.

Hace que los vea con materia y le da movimiento a esta materia.

A los espíritus de Aquí los viste con el traje de la carne.

Y a los que están ahí, los trae sólo en espíritu, y el traje lo deja ahí.

Dios, para comunicarse, a los espíritus de su Gloria los reviste con el traje que tuvieron.

Y al espíritu que aún está con materia, lo deja como quedará cuando esté Aquí.

Esto no puede saberlo el que Dios no le hable.

A esta Gloria no puede venir nadie estando con materia, como no sea que Dios despegue el espíritu de la carne y mande que quede con vida la carne hasta que el espíritu dé vida a esta misma carne, que para el hombre sería muerta.

Si tú amas a Dios, pregunta al que Aquí viene, y de este Dios sabrás.


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Libro 4 - Te Habla el Profeta - Tomo I - C2