martes, 11 de septiembre de 2012

De estos Libros se oirán estas palabras en su tiempo

En Sueño Profético decían:

El Comunicante tiene que dar al mundo el Mensaje. Si así no fuera, queda falsa la Comunicación, y ya tendría el hombre que pensar de dónde serían estos Escritos, con esta abundancia de temas y Palabras, con estas comparaciones tan justas, con estas suaves Palabras que te llevan a Dios.

Dijo uno:

Estos Dictados, te enseñan con tanto Amor, que sientes a Dios del Cielo.

El Comunicante buscó, obedeciendo el Mando de Aquí, a quién entregarle: “Este Dios me dice, para darle publicación”.

El hombre no acepta, y Dios sigue, con sus mismas Palabras, repitiendo el publicar.

El Comunicante tiene obediencia de Dios, y la obediencia del hombre aquí queda anulada. Aquí se ve la Fuerza de Dios y el poco Amor del hombre. Esta Publicación es Mando de su Dueño.

Estos Libros desbaratan las malas interpretaciones que hizo el que no amó. Estos Libros defienden al Instrumento. De estos Libros se oirán estas palabras en su tiempo: “¿Cómo pudo el hombre no aceptarlas, con esta Fuente de Teología?”. Habrá quien le dé este sobrenombre: “Estos Libros fueron despreciados por los teólogos”. “¡Sí, los Libros que despreció el hombre!”. Esto servirá de gran martirio para el que no ama a Dios, cuando vea el Amor de Dios y la inocencia de sus Palabras; cuando compare su maldad en su conciencia; cuando piense: “Yo fui culpable”; cuando oiga las palabras del que quiera ser perdonado y tuvo ansias de oír el Mensaje. Estos Libros, habrá quien borre sus Frases con lágrimas que no obedezcan a la materia, con las lágrimas del arrepentimiento, con las lágrimas del que injusto puso condena. Esta Publicación es publicada con obediencia.

Desperté, oí:

Si Dios no le da el Mando de publicar, todo queda en un secreto.

Pero te vendría el pensar –y estarías en lo cierto–: “Si esto lo dictó Dios, no pudo haber secreto”.

Si en su principio ya dijo: “Que me ves, dilo. Ya puedes ir publicando”

Si esto así quedara, era normal este dicho:

“Aquí es mentira que Dios habla”.

¿Cómo le puede el silencio
al que Poder, Poder manda?

¿Cómo hace caso al hombre,
escondiendo sus Palabras?

Es más verdad esta Verdad,
si no obedece al hombre.

Luego, el hombre estudiará
que cuando manda este Dios,
obedeces su mandar.

Porque el Elegido queda,
Instrumento nada más.


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 6-7-8