lunes, 25 de enero de 2016

Caridad del Prójimo

En Sueño Profético decían:

Tu presencia calma, alborota e inquieta al espíritu que no vive la Caridad del Prójimo. El que la vive, busca tu Enseñanza, adora este Mando y coge tus palabras como refugio para su espíritu y su cuerpo.

El espíritu que no está con Dios no puede actuar como Dios tiene mandado.

Dijo uno:

El Lugar que Dios coge para enseñar, conoce más que acierta. El conocer, Dios se lo hace para que abra o cierre puertas. El acertar, el Elegido esto no piensa. Su confianza en Dios la pone y ya no hay duda de que todo acierta.

Siempre dará una respuesta:

“Síguele a Dios en llano o en cuesta. Si este camino se te hace largo, visita al Prójimo, y verás si encuentras caminos largos, duros y pinchosos. Y ya el tuyo se te hará suave y corto”.

Desperté, oí:

Si Caridad no vives, no puedes querer a nadie.

La Caridad enseñada hace que muchos a Dios ya amen.

Si Dios no enseñara al Elegido a sentir Paz o inquietud, desmentiría que era Instrumento por Dios mandado.

Dios le hace conocer al que quiere oír su trato para buscar a Dios, para quererlo más o para que le ayude a pedirle el Perdón.

De estas tres palabras dictadas, la de en medio es la que no te da compasión.

Pero te obliga al que al Prójimo lo tengas como el aire que respiras.

Prójimo es Dios, y aire es vida.

¡Qué lástima que los hombres, de la Caridad se olviden!


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Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C2