miércoles, 11 de mayo de 2016

Camino duro

En Sueño Profético decían:

Si no oyes, no aprendes. Y si oyes y no practicas, es peor que si no oyes.

Dijo uno:

Bien dijo Jesús en una de sus Enseñanzas:

Son pocos los llamados porque pocos son los ofrecidos, y pocos los que Me seguirán hasta el Calvario. Pensad, que el seguirme a Mí, mientras esté en la Tierra, es camino duro, tan duro que a pocos verán detrás de Mí”.

Cuando decía estas Palabras, eran recibidas sin esperarlas por el que poco Lo oía, y con extrañeza preguntaba:

“¡No dicen que es Dios, Rey del Cielo…?”.

Muchos Lo buscaron creyendo que Él daría todo lo que en su Gloria desprecian. Él daba la Vida Eterna, y también sanaba la carne para que le sirviera al espíritu hasta el día de su llamada. Pero para seguir a Él, no hacía falta la carne. Había carne sana que Lo perseguía, y carne enferma que mandaba adorarlo. Y sabiendo que podía curarlos, enfermos los dejaba. Éstos Le servían de ejemplo para el que tenía su carne sana y de Él hablaba con desprecio.

Desperté, oí:

Tienes que creer en Dios tanto,
que el Amor supere a la creencia.

Si así no es siempre,
te falta creencia.

Porque comparas y ves
como cosa de la Tierra.

¡Y no puedes comprender!

La madre quita al niño
del peligro que ella ve.

¡Pero cómo dar palabras
que no pueda comprender?

A las cosas de la Tierra
te entregas sin saber,
y nada te quita el sueño
pensando si así no es.

La cosas de Dios, el hombre,
siempre las mira al revés.

Y él intenta arreglarlas
apartándose de Él.

Tenía que haber Amor
para comprender estas Palabras:

Es camino duro el seguirme a Mí,
tan duro, que a pocos verán detrás de Mí
”.

Cuando ya faltó con Cuerpo,
los pocos que Lo siguieron
repetían estas Palabras
y lloraron al Maestro.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C5