domingo, 15 de mayo de 2016

El Espíritu de Dios viene con nosotros

En Sueño Profético hablaban Felipe y Juan. Recordaban hechos de antes de dejar de vivir Dios Hombre.

Ya después no era vivir –dijo Juan– Para mí el sufrimiento con Él no era sufrir. ¿Te acuerdas de aquel día triste, que tristes estábamos todos porque Él nos había recordado cuando se marchara a su Reino? ¡Mira que estábamos contentos!

Pero fue a uno por uno
cambiándosele la cara.

No puedo borrar la escena,
ni tampoco las miradas.

Y mientras Él seguía hablando,
sin mirarnos a la cara,
sin duda porque Él sabía
lo que después nos pasara.

A esto habló Felipe:

Él miraba y no miraba.
Él miraba nuestro espíritu,
y el espíritu
con palabras contestaba.

Si nosotros no dejábamos
de pensar cuando marchara,
Él que todo lo sabía,
todo lo que nos pasara…

Hubo un momento de silencio,
y Matías preguntó:

Luego, Maestro,
lo difícil será la Comunicación,
cuando tengamos que preguntar
y ya no veamos a Dios.

Dijo otro de este grupo:

El Maestro ya nos ha dicho que su Espíritu viene con nosotros. Él guiará nuestra carne y hará que hablen nuestras lenguas. Esto lo repetíamos cuando nos quedábamos solos.

Desperté, oí:

Es mejor haber vivido con el Maestro, pero ¿quién podía pasar sin Él?

Tuvimos días de no salir a la calle, y la gente iba a buscarnos.

Pedro era el que más hablaba cuando vivía Dios de Hombre.

Cuando nos quitaron a nuestro Maestro, Pedro guardó muchos días silencio.

Lo paraban diciéndole: “Pedro, prepara tu sepultura”.

Todo el empuje a su genio,
quedó parado en silencio.

Luego fue cogiendo fuerzas,
y otra vez veían a Pedro.

¡Pero no a Pedro el del Maestro!

Si contábamos tantos hechos,
que con Él juntos vivimos,
no podíamos resistir
vivir sólo refiriendo.

Refiriendo y oír hablar
con desprecio del Maestro.


***

Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C8