sábado, 28 de mayo de 2016

El pecado no es cultura

En Sueño Profético hablaba el Mando de Dios. Hablaba dando Enseñanza al hombre, hablaba de la enfermedad del espíritu o de lesión de cabeza. Nombraban a los cojos, que cojos son porque les falta una pierna o porque andan cojos, aunque dos piernas les veas.

Dijo uno:

El hombre no estudia los espíritus enfermos porque tiene que acercarse a Dios y en Dios no cree o no Lo ama, y ya no puede hacer estudio. Si a Dios ama cura espíritus y a él nunca le llegará contagio y verá la enfermedad, que son los pecados, el hacer lo que Dios nunca manda que haga el que quiera su Gloria.

Las enfermedades del espíritu el hombre, la mayoría de las veces, las clasifica en locura y, por consiguiente, no llega curación. A estos enfermos de espíritu no les encontrarán nada de carne enferma ni de lesión de cabeza. Puede estar enfermo de espíritu y enfermar su carne, pero el enfermo sólo de espíritu no se cura con medicamentos del hombre, tienen que ser Medicamentos del Cielo (como la oración, el sacrificio y el buen comportamiento que tu entregues a Dios), que irá tomando estas dosis, chicas a lo primero, hasta que ellos pidan tomar el Medicamento y arrancarse todo el mal que daba escándalo al cuerpo.

Los enfermos del espíritu los hay pecadores de escándalo y pecadores en silencio, que pueden estar de noche pecando aunque sea en un rincón y de día llorando pidiendo la muerte a Dios, porque no aceptaron lo que ese vivir les dio, las subidas duras de esa vida y las buenas bajadas que se marcharon aprisa. A éstos les dicen mil nombres y toman medicamentos, pero no les dicen enfermos de espíritu, que sin que llegue medicina al cuerpo pueden tener curación, pueden buscar a este Cielo.

Desperté, oí:

Hasta que el hombre no ponga al hombre preparado para conocer la enfermedad del espíritu y la enfermedad del cuerpo, hasta que esto no sepa no toma medicamentos.

Primero ha de aprender de qué se enferma el espíritu, que el espíritu se enferma de decir “esto no es malo, éstos son pecados cultos, que están sellados y aceptados por hombres de grandes carreras, por hombres de grandes estudios”.

Dios creó a Luzbel igual que a los tres Arcángeles que están al servicio de Él.

Pero al querer pecado ya es Demonio, que es Luzbel.

El pecado no es cultura, es Infierno mantener.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V