domingo, 29 de mayo de 2016

Dios quiere que siempre se esté hablando de Él

En Sueño Profético hablaban de la publicación de los Libros. Decían:

¡Cuántas sorpresas hay guardadas para ella cuando se publiquen estos amplios Evangelios! Amplios, en contar con amplitud los Hechos de todo lo ocurrido cuando Dios vivió de Hombre, dándole su amistad –normal– a todo hombre que quisiera coger su Amistad ahí, y Aquí le tendría sitio en su Gloria. Dios siempre quiere Amistad con el hombre.

Dios le habla al hombre para que el hombre hable de esta Gloria, sin fallo. Dios quiere que siempre se esté hablando de Él, diciendo: “Yo veo a Dios. Yo puedo hablarte de su Gloria porque Dios arroba mi espíritu”. Dios quiere que al que Él se comunica sea el que lo diga.

Dijo Teresa de Ávila:

Si yo sufrí más,
era por no callar.

El hombre, silencio me ponía,
y mi Dios, que yo hablara, Él quería.

Y como Él quería y yo amaba tanto,
nadie me veía callada,
siempre estaba hablando de Él.

Hablaba sin medir tiempo.
Empezaba por segundos
cuando el tiempo escaseaba.
Y había veces que pasaba de la hora,
y esto porque me avisaban:

“¡Teresa, que hace horas te esperaban!
Yo no quiero que te marches,
porque triste dejas mi alma,
pero siento que te coja
la noche por la mañana”.

Ya me iba bien deprisa,
y como a otro encontrara,
la parada era mayor,
si de Dios me preguntaba.
     
Desperté, oí:

Mi Amor era tan grande,
que no temía a la montaña.

No temía a la montaña,
porque dentro de mí iba
el Dueño de ríos, mares,
montañas y valles,
y también era el Dueño
de aquél que hubiera salido
a matar mi carne en silencio.

Silencio que hubiera roto
el mismo que al ver el hecho,
no ve allí a Teresa,
que ve a Dios en silencio.

Porque yo no era Teresa
cuando hablaba y explicaba
lo que Él me decía dentro.

Dentro de mi misma carne,
dentro de mi mismo cuerpo,
porque también era el Dueño,
como era de los ríos,
de los mares y los senderos.

Por eso, al que Dios le habla,
a Dios Lo lleva por dentro,
y correrá la montaña,
sin noche, día ni sueño,
porqué el que lleva a ella,
es El que lleva dentro.


***

Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C10