sábado, 7 de mayo de 2016

Ten a Dios siempre presente

En Sueño Profético decían:

Sin Amor a Dios y sin pensar que otra Vida espera, no puede vivir el hombre. Si no ama, Lo busca cuando él cree necesario aquello que quiere. Pero esto no es amarlo. Cuando lo consigue, ya se olvida de Dios; y si no lo consigue, Lo ofende.

El que vive así, se nota su trato con el que ama. Ves la diferencia como en el pino y el chaparro, como en el camello y el galgo, como en todo lo distinto que no hace falta estudiarlo. Que aquello que ves distinto, ya pertenece a otro plano.

Dijo uno que Dios manda que siga la Enseñanza:

Hay quien le pide al Elegido, y cuando recibe, coge el camino del olvido. Que este olvido es a Dios. Éste cree, pero no ama. Si amara, tendría siempre presente esta petición del Elegido y contestación de Dios.

Éste ama la Tierra, lo que sus pies pisan, lo que sus manos llegan. Cuando otra vez tenga en la Tierra “negativo” de las cosas materiales, otra vez llamará a Dios, que son sus ansias, no las cosas del espíritu.

Desperté, oí:

El hombre Le pide a Dios
(mayoría) sin amarlo y sin creer.

Pero cuando quiere algo,
Lo nombra y busca
para que intercedan por él.

Cuando ya tiene en su manos
el deseo que lo angustiaba,
coge camino distinto
y a Dios Le vuelve la espalda.

No puede vivir el hombre
–y si vive no es vivir–
sin poner a Dios primero
en la alegría y en el sufrir.

El hombre da cuido al cuerpo
y el espíritu abandona.

Y no sabe que el espíritu
es el que hace a la persona.

Ten a Dios siempre presente
y pídele lo que quieras.

Ya, después de que Le pidas,
abraza lo que te venga.

Que puede ser
su Voluntad o su Permitir,
para que de ti aprendan.


***

Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C5