lunes, 23 de mayo de 2016

Dios habla en un Lugar

En Sueño Profético hablaba Teresa de Ávila del Poder de Dios. Decía:

¡Qué pena que el hombre duda ponga en todo lo que le digan que Dios ha hecho en cualquier lugar!

Nunca me vino la duda para desmentir a Dios.

Si todo lo que hay hecho
está creado por Dios,
¿qué de particular tiene
que alguien oiga su Voz?

Yo me ponía a rezar,
y estando encerrada yo,
por un chispo de ventana
que tenía abierta yo,
pues por allí se me entraba
este Gran Inmenso Dios.

No veías que se agachara,
ni resonara su Voz,
ni le estorbaran los hierros,
que en cada palmo habían dos.
Pues por allí se metía,
y sin extrañarme yo,
tiraba al aire los besos
que salían a montón.

Aquí era la extrañeza,
no por la puerta cerrada,
aquí era la extrañeza
que a mí me fuera a buscar.

Otras veces oía viento,
y cuando iba a cerrar,
mi cuerpo me lo cogían,
sin poder yo ya gritar.
Y me hablaba este Dios,
que yo quisiera contar
tal y cómo Lo sentía,
para que puedan comparar
que Dios hace lo que quiere
cuando está en cualquier lugar.

Había veces que escribía
sin acordarme de nada,
y ya que lo escribía,
empezaba a recordar,
y luego escribía un libro
con un éxtasis nada más,
porque de cada palabra,
yo un libro quería sacar,
para que todos leyeran
lo que no podía explicar
por falta de carruaje,
por tiempo y estar cansada,
porque no podía mi cuerpo
a las distancias llegar.

Desperté, oí:

Yo quise dejar escrito
todo lo que me hacía mi Dios,
unas veces de palabras,
otras de luz y resplandor.

¿Quién puede decir: “me habla,
y silencio tengo yo”?;
¿quién puede decir: “Lo veo,
y mis ojos cierro yo,
por si el hombre me desmiente,
no pecar en contra de Dios”?

No pecar en contra de Dios
cuando te digan: “¡mentira,
que a ti no te habla Dios!”.
Y tú contestas con fuerza:
“¡me habla y Lo veo yo!”.

“Y estoy dispuesta a enfrentarme,
sin callar, a un batallón,
que descargará en mi cuerpo
para que dijera que no,
que no me traía a la Gloria,
estando viva aún yo”.

¡Ay Dios, que todos te nombran
como Dios de gran Poder!
¡Ay Dios, que luego no aceptan
al que Tú Te dejas ver,
y le dan el sufrimiento
que Tú no quisieras ver.

En vez de hablar de Teresa,
que intenten el reformar,
que Dios no busca a Teresa,
que Dios habla en un Lugar
que antes amó sin medida,
y luego amó mucho más.

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - C7