domingo, 26 de junio de 2016

Di lo que Yo digo

En Sueño Profético decían:

Ella quiere el sueño por el Arrobo, no por el descanso del cuerpo. El descanso del cuerpo en ella es cundir y ser cundido por el que oye lo que ella de Aquí lleva.

Dijo uno:

Es tan grande lo que ella recibe que tiene que salir del espíritu y, tomando parte el cuerpo, tiene que ser cundido y jamás guardar silencio, porque lo que recibe ya puede leerse en los Libros, que bien poco nombran a ella. La hace dueña para presentar lo que Aquí ha dicho esta Gloria en palabras por espíritus. Esto es cundir el recibir y pensar que tengas por seguro que Él sí viene detrás. Es un rebose de Amor el que pasa estas fronteras que, queriendo unas veces más y otras veces menos, tiene que contagiar y hacer que llegue este pensar:

     - Dios está vivo, no está muerto. Me tengo que reformar porque no sé el momento en el que Dios me pueda llamar.

Desperté, oí:

Es el sufrir y la lucha del hombre, cuando se va de aquí, tener que decir “es cierto lo que me manda escribir”.

Se juntan dos fuerzas grandes: el hombre con su gran no y la Verdad sin callarse.

Que al final puede la Verdad en consulados, en fronteras y en grandes universidades, que es donde hay tanto fracaso por la forma de enseñar.

Todo por no hablar de Dios, siempre Viéndolo clavado para que el hombre piense en un Dios bueno fracasado.

Dios recuerda su Existencia para que no muera el hombre cuando entierren su materia.

Y si no lo publicara ¿cómo se diría Enseñanza?

El que Dios le da su Mando para que diga Dios dice, éste no puede callar el Mando que de Aquí recibe.

Porque Dios le retiraba el “di lo que Yo digo”.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V