viernes, 3 de junio de 2016

Las cosas de Dios

En Sueño Profético decían:

Las cosas de Dios llevan por delante “el Dios”. Las cosas de Dios las ves queriendo verlas y no queriéndolas ver.

Hay cosas que las ve Dios y deja que tú las veas. Y hay cosas que las ve Dios y no hace falta que tú las veas.

Las cosas de Dios llevan algo que tú ves, que si en Dios tú crees y esperas, ya no dejas de seguir a aquel que tú ves que Dios siempre va con él.

Las cosas de Dios te dan y te exigen que el pago sea Amor, Amor en el Prójimo. Que este Prójimo es Dios.

Dijo uno:

Hay pagos que pagas, que tú no has podido saber la ganancia. Pero el Pagador ya bien te lo paga.

Las cosas de Dios duran y no se acaban; y se hacen fuertes como la muralla, como la columna de fuego que Dios del Cielo mandara.

Lo que no es de Dios queda como algo que te mortifica sólo el recordarlo, aunque ya lo tengas en tiempo pasado.

Todo lo de Dios siempre va dejando huella para aprender, y te va quitando algún sufrimiento con este contacto.

Desperté, oí:

¡Qué cierto
–esta palabra “cierto”,
es para el hombre–,
que las cosas de Dios llevan
“el Dios” por delante.

Siempre van dejando algo
que hay veces
que tú no puedes explicarte.

Es algo en tu interior:
Paz, Amor,
que esto no te da nadie.

Y ya odias el pecado,
conoces lo que es de Dios
y lo que de Dios quiere apartarte.

Las cosas de Dios
tienen las palabras
unidas a la acción.

Y ves que caminan siempre
por caminos que Dios les ilumina.

¡Hombres necios de la Tierra,
que tienen este Contacto
y pagan con mala moneda!

Dios les retira el pago
y retira su Presencia.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C2