viernes, 10 de junio de 2016

Si la Gloria la creyeran, no podrían vivir los hombres sin buscar este “enseñar”

En Sueño Profético decían:

“Tan sólo por saber de Aquí, deberían buscarte a ti. Esto, el que a Dios no amara. El que Lo amara, ¿cómo vivir sin oír al que Dios le habla?”.

Se vio mucha gente, y andaban sin pasos. Parecía una nube, que antes de que la mires ves que se ha alejado.

Ya dijo la voz que Dios le dio Mando:

Estos son espíritus que de allí pasaron, de allí de la Tierra, donde el hombre cree que allí la materia tiene vida eterna, y que es defendida por la vida del hombre que más fuerza tenga.

Si esto lo estudiaran los hombres de ciencia, sacarían provecho el tiempo que durara la materia, y darían valor a no perder Ésta.

Pero pocos son los que creen en ella: los que a Dios Lo buscan con grande firmeza sabiendo que Dios tiene Aquí su Mundo sin carne ni tierra.

Aquí vive Vida, que es la que Dios mandó a la Tierra, y luego vuelve entregando cuentas de todo el pasado.

Desperté, oí:

¿Quién pude decir
“yo he visto a personas
con cuerpo y hablando,
pero estaban muertos
y sus cuerpos enterrados”?

¡Cuánto bien haría
hablar de este Mundo
al pobre y al rico,
al soberbio y al pacífico!

El rico, ya pensaría
que Aquí no podía entrar
lo que él tanto quería:
su dinero o sus fincas.

Unas, bien aprovechadas;
otras, terrenos con valla,
sin haber entrado arado
ni arboleda aprovechada.

Pero le pone un letrero,
y ya sirve como guarda.

El soberbio que al pacífico
lo oyera con acción delante
hablar del Mundo sin Tierra,
puede que mirara al Cielo.

Y la soberbia quedaría
como plomo o hierro en suelo,
sin temer al vendaval. 

Y ya el pobre,
pobre en lo material,
oyendo hablar de este Mundo,
sería rico de verdad.

Si la Gloria la creyeran
como la Gloria Aquí está,
no podrían vivir los hombres
sin buscar este “enseñar”.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C5