miércoles, 8 de junio de 2016

El desprecio condena las almas

En Sueño Profético hablaban varios de estas Comunicaciones.

Dijo Tomás de Aquino:

Son grandes temas los que habla esta Gloria para que enseñe el que ama, y para que el que no ama enseñe también o deje de enseñar Teología. El no amar es grande ofensa a Dios. Pero el no amar y no enseñar lo que Aquí dictamos con el Mando de Dios, es grave ofensa.

Estas Palabras Aquí dichas y ahí dictadas, tienen un sabor de Gloria, tienen su estilo sin copia, tienen una enseñanza fácil para hacer que comprendan, tienen la Fuerza Viva de Dios.

Esta Enseñanza, certifica que es de Aquí, la abundancia de Palabras. Esta Enseñanza tiene ya por Dios mandado que sea cundida. Tienen que ver, aunque ver no quisieran, que este estilo de Palabras no está en ningún libro. Aquí, en esta Literatura, se arrodilla el hombre que literatura entienda; y si a Dios no ama, hasta pudiera amarlo; y si vivía sin conciencia, podría ser que estos casos que aquí cuentan lo hicieran hombre santo.

¡Quién sabe, después de tener Esto en sus manos…?

¡Aquí, en la Gloria, si todo Dios lo sabe, y nosotros dictamos con el dictar de Dios…!

Dios, cuando se comunica, siempre es igual, y siempre da su comprobación para que el hombre no sea engañado.

Desperté, oí:

Todo el Dictado y Palabras del arrobo son dichas por el grande Tomás de Aquino.

Les habla a literatos, teólogos y hombres cultos.

Reconoce esta Grandeza siendo él Tomás de Aquino.

¡Es lástima que los hombres
desprecien Gloria en Palabras!

¡Es lástima que el desprecio
llegue a condenar las almas!

Esta gran Literatura
se ve escrita sin mancha.

Puede que el hombre engañado,
su postura sea cambiada.

¡Es lástima que se oculte
esta Divina Enseñanza!

Que el teólogo la enseñe
y cumpla lo que Dios manda.

TOMÁS DE AQUINO


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Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C10