lunes, 27 de junio de 2016

No debe extrañarte que Dios hable

En Sueño Profético yo decía:

“Señor, Tú sabes que no es impaciencia el querer que ya estén los Libros publicados. Yo, Señor, si sólo me trajeras Aquí y no me enseñaras, no tendría tantas ganas de la Publicación, pero como Tú me enseñas no para mí, tengo que publicar para que con rapidez sea extendida tu Palabra”.

Dijo uno:

Tiempo ha tenido el hombre de saber si habla Dios a través del hombre. Aquí no es aparición para que el hombre desmienta, aquí no es decir “veo a Dios”, para quedar en el mismo lugar que otro que anteriormente lo dijo sin poder justificar.

Aquí no se puede discutir,
aquí se ve la Verdad,
Verdad que no puede ver
quien no ama de verdad,
y que le da sufrimiento
a éste que ama ya
antes de que viera esta Gloria,
que habita el Dios del Amor,
el Dios de la Libertad,
que deja que no Lo ame
todo el que no Lo quiera amar,
y perdona los pecados
de aquél que quiso pecar,
que sabía que había Gloria
y que había Eternidad.
A éste, Dios no le habla,
porque no le puede hablar.

Desperté, oí:

No debe extrañarte
que Dios hable,
y si debe extrañarte
que tú no ames.

Si te extraña que hable Dios,
no Lo llames para tu perdón.

Si aseguras que nadie Lo ve,
no hables tanto de Él.

Si por Cristiano te tienes,
haz y cumple lo que Él quiere.

Él te pide sólo Amor,
Amor, que si tú lo entregas,
Él te devuelve un recibo
de Paz y de Gloria llena.

Este Dios te hace un cambio,
pero deja que tú quieras.


***

Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - C6