martes, 7 de junio de 2016

Puede que ruegue por mí

En Sueño Profético hablan de mi seguir incansable, de mi profundidad en lo Eterno, de mi forma de seguir al que quiere saber de Gloria, de mi forma de actuar cuando a Dios tienen en olvido por estar con contacto que de Aquí retiran o cuando persiguen los Mensajes que Dios me manda que escriba.

Dijo uno:

El que Dios trae de la Tierra a la Gloria, aún viviendo vida de materia, para que dé testimonio de la Existencia del espíritu, éste habla y actúa con peso y medida dada por Dios, dando a veces medida con falta o medida con rebose, según sea de Aquí mandado. A veces ves el peso justo y otras veces a plomo lo ves bajando. Puede que sí lo comprendas o te quedes extrañado, todo es Actuación de Dios que Él manda y llevan Mando, pero si pones Amor te puedes ir enseñando y ya esperas y amas por si Dios te diera Mando.

Dijo el mismo, y ya parecía otro hablando:

Tienen que pedirle disculpa cuando vean su sufrimiento sin remedio y ella usará la misma medida y el mismo peso que le den Aquí. Les llegará la muerte sin poderse despedir de ella, pensando: “Puede que ruegue por mí”. Aquí Dios le manda que no pese, porque el peso es de Aquí, y la medida y el peso se quedarán sin servir porque a su uso antes le dieron desprecio y no quisieron saber de la medida ni del peso.

Desperté, oí:

Tienen que ver diferencia los primeros que supieron que Esto era Actuación de Dios.

Tienen que ver diferencia pero por Mando de Dios.

Tienen un camino duro tan sólo en el pensar:

     - Fui culpable cuando me hablaron de Dios y de la Gloria querían hablarme y mi contestación fue las espaldas darles. Si pienso lo que hice ¿cómo Dios hoy perdonarme? Hice daño con mi lengua, hice daño con mis actos, hice daño al desmentir lo que nadie puede hoy igualar. Hice de Luzbel, hice de Demonio. Y a muchos llevé al Infierno, hoy ya muertos sin remedio. No pido perdón a Dios, porque no miro al Cielo. Dios ya me tiene apartado y mi sitio es el Infierno.

Este pensar lo tendrá el que a Dios va persiguiendo.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V