jueves, 26 de agosto de 2010

"Curo sin medicamento, pero el Poder de Dios llevo dentro" - Libro 51 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo V - Pag. 133-134-135


En Sueño Profético decían:

Las alegrías que vas dejando hacen que a Dios tengan que Nombrarlo. Este camino es el que forma más escándalo porque es donde a Dios más recuerdan y llaman.

Sigue el Mando de Dios en un espíritu de su Gloria:

Yo, cuando viví con cuerpo, acompañé varias veces a Juan de Dios. Y tuve que retirarme cuando visitaba a los incurables, algunos con llagas en sus carnes. Yo quería seguirlo a él y aprender a tratarlos, pero no podía. Era ver a los enfermos y mis piernas temblaban y mi cobardía me retiraba. De los pensamientos que me venían, que tanto me hacían sufrir, que tuve que decir un día: “Juan, yo no te puedo seguir, porque ni como ni duermo de pensar en los enfermos. Pide a Dios que yo me acerque a las camas contento, como tú lo haces.”

Ya le contesta Juan:

“Estos, que enfermos están, Dios los puede curar; y a nosotros la misma enfermedad nos puede llegar. Si todos tuvieran tu mismo pensar, Dios no curaba, ni mandaba a uno como a mí me manda, para que visite las camas en las que el enfermo cree en Dios y ama. Yo, cuando llego al enfermo noto Paz y este consejo: Juan, tú llevas medicamento en tus palabras, que bajan del Cielo. Que este Poder es para al enfermo consolar o curar”.

Desperté, oí:

Por Juan de Dios me conocían, porque mis primeras palabras eran estas:

“Retirar las tristezas y pensar que viene Juan de Dios a curarlos.

Curo sin medicamento, pero el Poder de Dios llevo dentro”.

Yo, cuando veía con Fe pedir curación, buscaba un sitio tranquilo para pedir a Dios que viniera conmigo, y ya hacía curación.

Juan de Dios me decían y con Dios estoy en su Reino.

No me importaba la cama ni el enfermo.

Del contagio me hice amigo y el contagio respetó mis sentimientos.

La verdad del Elegido la pregona más el enfermo que en el hospital está metido.

JUAN DE DIOS


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