sábado, 24 de diciembre de 2011

Cómo conocer el árbol - Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 111-112-113


En Sueño Profético decían:

Este arrobo deja escrito preguntas que esta Gloria hace al hombre:

Si amas, ¿puedes vivir con indiferencia a aquello que con amor te ama?

Si sabes que hay Gloria y tú no quieres saber, ¿crees que Dios te perdona este “no querer saber”?

Si ofendes, a sabiendas, al que siempre va mirando al que caído está, y ves que éste lo levanta, ¿tú crees que Dios te perdona?

Si de esta Gloria manda Dios un mandato, y tú prohíbes su divulgación, ¿crees que Dios te perdona?

Si el Mensaje no lo has oído y lo prohíbes, no estás cumpliendo.

Y si lo oyes y prohíbes, no conoces el Lenguaje de Dios.

Más conoce el Amor, que la sabiduría del hombre.

Si a Dios ofende el que maltrató al primero que Dios le habló desde esta Gloria, ¿por qué sigues tú maltratando?

Todo justifica no querer a Dios.

Dijo uno:

El hombre, cuando Dios habla, sabe que no es el hombre.

Dios, antes de hacer su Comunicación, le dice al hombre que allí va a hablar: “Dios da a conocer el árbol cuando el hombre ve el fruto; no es el árbol el que se justifica con sus ramas, es el fruto, que tú ya diferencias la pera de la manzana. Y aunque el hombre pusiera letrero al árbol diciendo que era naranjo, tú no verías naranjas”.

Bien claro Aquí te dicen cómo conocer el árbol.

Desperté, oí:

¿Cómo crees que te trataría
este amo de la huerta,
cuando él te presentara un manzano
y tú dijeras naranjo?

Y luego te lleve al peral,
y viendo peras en árbol,
discutas con ironía,
diciendo: “¡Era otro árbol!”.

Este Dictado te empieza
con preguntas
que tú te irás contestando.

Pues para pedir perdón,
tienes que conocer el árbol.

Que la fruta ya se ve
con los ojos entornados,
aunque no la quieras ver.

Si después de estas preguntas,
quieres camino volver,
puedes pedir el Perdón
que tal vez puedas tener.


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