lunes, 26 de diciembre de 2011

Querer de Dios o Permitir de Dios - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 38-39-40


En Sueño Profético hablaban del “querer” de Dios o del “permitir” de Dios; de la condena que tú te pones o de la que manda Dios:

La que tú te pones, esa, no es mandada por Dios; la que Dios te manda, es la separación de no venir a su Gloria, porque tú así, ahí lo pediste a este Dios, y Dios nunca hará que Lo quieras no teniendo tú Libertad para elegir el sitio que tu Libertad te lleva, que de esta Libertad es Dios el Dueño.

Dijo uno:

El “querer” de Dios es en el Elegido: aquí no permite, aquí quiere; quiere, porque Mando y Actuación es hecho por Él.

Cuando Dios se hizo Hombre y bajó a la Tierra: quiso bajar.

Cuando Lo crucificaron: lo permitió.

Cuando elige: quiere.

Cuando maltratan al Elegido: permite.

Cuando el hombre vive la Paz: Dios quiere.

Cuando el hombre forma la guerra: lo permite.

Doce cogió para que Lo siguieran, y esto Él quería. De los Doce sale un Judas, él Lo vende y Dios permite, permite hasta que le den sepultura. Pero “su quiere” es tan poderoso, que resucita y se lleva su Cuerpo a este Reino, que cuando bajó ya era Dueño. Él quiso la Resurrección, pero no el Calvario que le dieron. Esto fue Poder de Dios y Libertad de este mismo Dueño.

Desperté, oí:

¿Cuándo aprenderá el hombre
a saber lo que es querer de Dios
o el permitir de Dios al hombre?

¡Resulta tan infantil
el bueno que esto se cree!

Y si ya lo cree el necio,
enfrente de Dios se pone.

Ya queda, el que no quiere
que Dios le hable a cualquiera.

¿Por qué no repasa el hombre
y se quita de quimeras?,
que una cosa es permitir
y otra cosa es que lo quiera.


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