martes, 6 de marzo de 2012

El hombre nunca ve bien la Comunicación de Dios


En Sueño Profético decían:

¡Cuánto mal hace el que enseña sin saber lo que está enseñando!

Hay quien coge la Enseñanza del espíritu como las cosas de la materia, que cobran su buen dinero y sin atenerse a las consecuencias. Esto está mal en las cosas de la Tierra, pero en las cosas del espíritu son imperdonables.

La Enseñanza del espíritu tenía que ser siempre de lo que Dios manda para Enseñanza: de los Profetas de antes de Dios hacerse Hombre; de cuando hizo su Nacimiento y vieron a Dios Niño enseñar; cómo este Niño vivió; con la Humildad que Lo vieron crecer; de lo que Le hicieron a este Dios los hombres que temían perder su reino; con el Amor que quería enseñar de su Padre; de cómo quería acabar con los esclavos; del pecado que el hombre quiere quitarle el nombre de pecado; hacerle ver que pecado, por mucho que el hombre reforme, no puede entrar en Gloria; de lo imposible que el hombre pone el ver a Dios; y de lo fácil que Dios se deja ver al que en Él confía, al que cree que Lo mataron y su Espíritu y Carne está en el Cielo.

Esto es lo que el hombre debe enseñar, leyendo su Palabra y preguntando al que Aquí Dios trae, para que la Palabra de Dios a espíritu dicha Aquí, sea enseñada por el hombre; para enseñar a no maltratar al que Dios arroba; para dar a conocer los espíritus malignos; para descubrir a los fariseos.

Desperté, oí:

Todo lo Aquí nombrado no puede ser enseñado como el que Aquí viene.

Esto es oído al que lo vive, y después los Libros enseñarán.

Pero si no oyen ni hay Libros, luego son más frases del hombre que de Dios.

Estas frases del hombre es la mala enseñanza.

Siempre que Dios eligió, el hombre destrozó.

El hombre cree que cumple siendo dictador para Dios.

El hombre se siente honrado siguiendo crucifixión.

El hombre nunca ve bien la Comunicación de Dios.

Éste es un justificante que quiere el hombre poner: matar al que Dios le hable.

Siguen espíritus malos, de fariseos vivos y muertos, diciendo: “Si Dios, siendo Dios, Lo mataron, ¿por qué dejar vivos a éstos?”.

Esta es la gran enseñanza del que a Dios Lo cree Muerto.


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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 46-47-48