martes, 24 de abril de 2012

¡Cuántos pecados se hacen diciendo que no es pecar!


En Sueño Profético hablaban del pecado. Decían:

Hay quien peca sabiendo que hace pecado. Hay quien peca y hace que peque otro. Y hay quien peca y defiende el pecado.

Dijo uno:

Siempre que pecas, haces mal a alguien después de tu espíritu. El que peca, está retirado de Dios. El pecado tiene fuerza porque lo protege el “príncipe de los demonios”; lo protege cuando el espíritu, voluntario, rechaza el Amor de Dios. Aquí actúa Dios dejando Libertad.

Dijo Agustín:

Todo el que hace pecado más de dos veces, ya sabe que hace pecado y que no ama a Dios.

Cuando estás pecando, te agrada oír que otro peca. Aquí es cuando sabes no estás con Dios. Pero si llamas a Dios, en un “¡Dios mío!” profundo, fijo que sientes a Dios. Y cuando el pecho te duela, porque ya has sentido el Perdón, no te importa que oigan gritos haciendo tú confesión, que esta confesión te sirve para entrar en el Reino de Dios.

Yo sí puedo asegurar que aquél que quiere Perdón, Perdón Dios fijo le da.

Desperté, oí:

¡Cuántos pecados hace el hombre
por querer, sin Dios, pasar!

¡Cuántos pecados se hacen
diciendo que no es pecar!

¡Cuántos pecados se callan
por querer aparentar!

¡Cuantos dicen: “no es pecado”,
“pa” seguir pecando más!

Yo, Agustín, siempre diré,
que el que ama, ya no peca,
porque a Dios siempre Lo ve.

Lo ve cuando ve a otro
que pecaba como él,
y Dios lo entra en su Gloria,
y tú le ruegas a él.

Si has hecho grandes pecados
y arrepentimiento tienes,
no dudes que oyes la Voz
del que esta Gloria mantiene.

Mucho se habla de Agustín,
de lo mucho que pecó,
pero mucho más se habla
que está en la Gloria con Dios.

AGUSTÍN DE MÓNICA


***

Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 84-85