miércoles, 28 de noviembre de 2012

¿Cómo explicarías el sabor sin paladar?

En Sueño Profético decían:

¡Qué claridad te da
el que Aquí Dios lo trae!

¡Qué tranquilidad siente tu espíritu!

¡Cuántas dudas te quita!,
dudas que tú pusiste.

¡Cómo te enseña a amar!

¡Cuánto peso te quita!,
peso que tenías tú ya,
de algo que te pesaba,
que no te podías quitar.

El que Aquí Dios lo trae,
duda no puede dejar.

Dijo Agustín:

Nadie te puede explicar:
vivir sólo en espíritu
y volver al mismo cuerpo,
y poder comunicar a la carne,
que por muerta
cualquiera podría dar.
¡Pues otra vez da movimiento!

Esto, te pones a pensar,
y ves que mentir no cabe,
porque todo es realidad.
Si creemos en el cuerpo,
Dios lo puede separar,
como se lo separó
a tantos que hoy están
en esta Gloria conmigo
y me están oyendo hablar.

¡Cuánto se pierde el hombre
que no quiere oír hablar
a éste que Dios lo trae
y luego vuelve a llevar
para que no diga el hombre:
“esta carne muerta está”!

Por mucho que explique y cuente,
nunca llegará a explicar,
porque yo, cuando explicaba,
siempre me faltaba más.

Lo que ves, sí es más fácil
que lo puedas recordar,
con apuntes o ejemplos,
o palabras comparadas.
Pero decir lo que sientes,
esto no puedes jamás.

¿Cómo explicarías el tacto
o sabor sin paladar?
¿O describir esta Gloria,
que te olvidas de que está
tu cuerpo allí en espera,
si Dios te deja llegar,
y te manda de esta Gloria,
que tú no te irías jamás?

Desperté, oí:

Las reacciones que siente
un espíritu "arrobao",
no te las puede contar,
por mucho que haya "pensao"
para que tú las comprendas
y te des por "enterao".

Por muchas que te contara,
recibidas de esta Gloria,
piensa que el Poder de Dios
es Saber que no se agota.

El éxtasis y el arrobo,
es todo obra de Dios,
pero en el arrobo,
es más grande explicación.

No puede explicar el cuerpo
las reacciones que tiene
al resucitar la carne.

Esto es un cuerpo muerto,
muerto que no lo ve nadie.

AGUSTÍN DE MÓNICA


***

Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 255-256-257