domingo, 11 de noviembre de 2012

Supieron más de Aquí los humildes

En Sueño Profético decían:

La vanidad del hombre le impide que a Dios oiga.

Dios se manifiesta de una forma tan sencilla, que todos pueden hablar de Aquí de su Gloria, todos los que oigan al que Dios Aquí trae.

Siempre que Dios se comunicó al hombre, supieron más de Aquí los humildes, los sencillos, los que sabían que no sabían nada, los que adoraban la Sabiduría no del hombre, los que creían firmemente que Dios Vivía, los que querían su contacto, los que no podían despreciar la Palabra de “Dios Diciendo”, los que pedían Luz y Dios Luz les daba, los limpios de corazón y los que querían ser perdonados pidiendo el Perdón al oír al Comunicante.

El hombre que ama a Dios, por culto que sea, sabe que él no sabe lo que el Comunicante puede enseñarle, y ya ve que habla Dios.

Si el intelectual se olvidara de sus títulos, sería de gran provecho cuando oyera al que Dios habla en él. Un sí suyo sería como miles de síes de humildes que sí dijeran.

La lucha del hombre es saber más que el que más supo, romper lo que dejó hecho otro y, en muchos casos, decir: “Esto lo he hecho yo”; demoler con ansiedad lo que otro hizo con gran afán.

Si el hombre estuviera cierto de que tiene que venir Aquí, y de que a Dios vería Cara a cara, ahí su Palabra escucharía, sin poderla desmentir.

Desperté, oí:

El hombre desmiente con valentía al que repite lo que Dios en él habla.

Si el que desmiente estudiara la reacción de este oyente, vería que la respuesta era dicha ya con fuerza.

Con fuerza y seguridad,
de aquel que cuando lo dice
es porque se lo han dicho ya,
y se lo ha dicho este Dios,
que jamás puede engañar.

Cuando la Voz de este Dios
la oigas ahí resonar,
olvida que eres culto,
porque Aquí, en la Eternidad,
no te sirve la cultura
si ahí no Lo amaste ya.

Si Lo amaste, comunicas
cultura espiritual,
cuando sueltes la materia
y en la Gloria entres ya.


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Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - Pag. 190-191-192