martes, 13 de noviembre de 2012

Yo vi a Dios allí, en el Prójimo


En Sueño Profético decían:

Nunca preguntes si a Dios aman; es normal que contesten que sí; el sí lo dan de palabras, pero en sus hechos dicen que no. Los hechos del que a Dios no ama, pronto los ve el que ama. El que ama nota intranquilidad de espíritu cuando está con el que no ama.

Dijo uno:

Paz sin Amor no puede ser, ni Amor sin Paz, ni ir al Prójimo sin pensar ver a Él.

Un día, labrando yo la tierra, oí un lamento bastante retirado, y como la faena que yo tenía, llegando a la noche, me faltaría día, no quería perder momento de dejar el arado. Viendo que el lamento no se iba de mis oídos, paré la faena, y queriendo y no queriendo buscar de dónde salía el eco que a mí venía, oí más fuerte, pero con súplica:

“Aquí tienes la ocasión, si quieres servir a Dios. Lee todos mis escritos, que escritos los dejé yo. Todo el que acuda al Prójimo, acude porque allí está Dios”.

No tuve ya más remedio que ir, pero fue por Dios. Cuando llegué a aquel sitio que el lamento me llevó, diré lo que me encontré: había un hombre ya mayor, que iba por los cortijos pidiendo lo que sobró. Se había caído este hombre, y no sé cómo cayó, pero tenía su cuerpo enterrado de piedras que se desprendieron a su paso.

Desperté, oí:

Cuando vi aquel cuerpo sangrando 
y con ganas aún de vivir, 
me agaché quitando piedras, 
pero él temía morir.

Me dijo con grande Amor: 
“Yo sabía que alguien vendría, 
porque yo llamaba a Dios”.

Y Dios mandaría al Prójimo,
Para qué vieran a Dios.

Yo vi a Dios allí, en el Prójimo, 
pero Lo vi de verdad: 
las piedras que allí quitaron, 
yo no podía quitar.

No podía quitar las piedras, 
ni parar su gran sangrar.

¡Qué cosa entró por mi cuerpo, 
cuando lo vi caminar 
sin sangre y el saco a cuestas, 
que él había llenado ya!

A Dios Le dije llorando: 
“Nunca pasará esto más, 
pues si oigo algún lamento, 
corro sin mirar “pa'trás”.


***

Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 206-207-208