sábado, 10 de noviembre de 2012

El que oye al Profeta, Me oye a Mí

En Sueño Profético hablaba Teresa de Ávila y Juan de la Cruz. Decían:

Al que Dios se comunica es al que tienes que preguntarle y hacer su estudio, para que después de que este Elegido deje la materia no haya fallos al hablar de él.

Si el hombre no quiere oír al que Dios se comunica, ¿cómo va a decir verdades de éste? Ya, todo lo que sepa, es por un segundo, y éste ¿cómo va a repetir lo del Portavoz, si el Portavoz es Dios hablando? El Portavoz, si no lo escribe, no puede contarlo con exactitud. Por eso Dios manda que lo haga al Dictado, y este Dictado es el que sirve para la publicación y para el archivo de éste, no místico, no contemplativo, no santo, y sí Profeta. Este Profeta es el que tiene que hablarle al hombre, para que el hombre conozca la Gloria de Dios desde ahí. De esta Gloria no puede hablar nadie con exactitud, como no sea un espíritu que viva esta intimidad con Dios.

Desperté, oí:

Si tú ahí puedes saber de Aquí, te es más fácil el venir Aquí.

Dios se comunica para hablarte de su Gloria y para enseñarte a que ames.

Pues si tú dices que Lo amas, no ofendas al que por él habla.

Esto es dicho por Dios:

“Donde hay un pobre, allí estoy Yo”.
 
“El que Me oye a Mí, oye a mi Padre”.

“Y el que oye al Profeta, Me oye a Mí”.


Si crees en Dios, acepta su Comunicación.


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Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 169-170