sábado, 3 de noviembre de 2012

El relámpago y la nube nunca le temen al trueno

En Sueño Profético decían:

A la Llamada de Dios no hay resistencia que no acuda a su Llamada.

Cuando Dios se pone enfrente de la más alta montaña, ya obedece a su Mando. Pues si tiene este Poder, ¿cómo al que le dice ve, puede sujetar este “ve”?

Yo creo que pocos quieren saber lo que dice Dios. Yo creo que tienen miedo y desmienten sin razón.

Otro dijo:

¿Cuándo se verá normal que uno ame y Dios pague este amar?

No hay uno en la Historia, que Aquí Dios trajera, y el hombre lo respetara, si no por Amor a Dios, por respeto o por miedo a Dios. Nada de esto cumple el hombre, con lo justo que sería que aquí justicia diera el hombre.

Con la justicia tan limpia
y verdad tan transparente,
a todos les dan condena.

A todos los que Aquí vienen,
intenta el hombre asustarlos,
y el que Dios trae se queda
como la nube y el relámpago,
que el trueno cuando ya truena,
estaba el rayo bajando.

No puede asustar el trueno
ni a la nube ni al relámpago,
porque el relámpago es
el que lleva grande Mando.

Desperté, oí:

Si quieres saber verdad,
si Dios manda al Instrumento,
sigue sus pasos y verás
un camino verdadero.

Un camino que no cambia,
por ser Dios su mismo Cetro.

Un camino con barrancos,
y de pinchos lleno el suelo.

Que a veces estos barrancos,
obedecen a este Cetro.

Y ves florecer las rosas
en las espinas pinchosas.

Y ves barranco cubierto,
al Mando del mismo Cetro.

Todo es Poder y Mando,
que no le guarda silencio
al hombre, tan poco mando.

El relámpago y la nube
nunca le temen al trueno.

El trueno es la obediencia
de un relámpago primero.

No puede el trueno callar,
porque así Dios lo ha dispuesto.


***

Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - Pag. 244-245-246