lunes, 26 de noviembre de 2012

Desafío a la Grandeza de Dios

En Sueño Profético hablaban de la Fuerza de Dios y la ignorancia del hombre.

Hay ignorancia por falta de amar.
Hay ignorancia amando.
Pero no querer oír sus Palabras diciendo,
es falta de Amor.

Aquí disculpa no tiene el hombre,
no queriendo oír su Voz
y nombrando día y noche
lo que a los Santos pasó.
Y está escrito por el hombre,
lo que en el Profeta habló,
y nadie se extraña de esto,
porque extrañarlo sería
no aceptar nada de Dios.

Todo lo que va de Aquí,
es todo obra de Dios,
que la obra algunas veces
es como el aire y el Sol:
el aire con grande fuerza,
y siendo más lento el Sol,
a veces el Sol te quita
lo que el aire no quitó.

Yo vi una vez
a dos hombres que discutían.
Uno decía,
que el aire podía más.

Pues hicieron una prueba
un día de vendaval.
Se pusieron con su capa
al aire a desafiar,
y con dos bandazos fuertes,
la capa echó a volar
y les rompió hasta los broches.
      
Pues quedó la apuesta en pie,
y esperando un día fuerte de sol,
en la mitad del verano,
se sentaron con su capa
a la orilla de un rastrojo.
Cada uno se miraba
sin poder más aguantar;
ellos suaves y lentos,
las capas no se podían quitar,
tuvieron que quitárselas otros
cuando vieron, al pasar,
que estaban ya medio muertos
y hasta las capas “mojás”.

Desperté, oí:

Todo era Poder de Dios,
Poder sin el hombre parar.

Todo era Poder de Dios,
Poder que al aire le da,
al Sol, al mar y a la noche,
porque el día ahí está.

Aquí se ve la ignorancia,
aunque éstos amaban ya.

Era hacer un desafío
con la Grandeza de Dios,
con el aire, con las capas
y con los rayos del Sol.

Esto sí era ignorancia,
porque aquí no hablaba Dios.

La fuerza que tiene el aire,
la misma la tiene el Sol,
depende lo que se ponga,
y harán su demostración.


***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag. 247-248-249