domingo, 18 de noviembre de 2012

Dios se presenta al que ama, aunque lejos esté viviendo

En Sueño Profético decían:

El Amor hace preguntas. Yo vi más de dos veces hacer preguntas al Maestro.

Dijo otro:

Y también preguntaba el que no amaba.

El Maestro dabas sus Palabras al que lo amaba. Al que no lo amaba, le hablaba diciéndole: “Soy Dios”, para que se supiera quien era el que no lo amaba.

Estando un día a la orilla de un río, recibiendo la Palabra del Maestro, había unos pescando, y uno de ellos se vino hacia nosotros y le preguntó al Maestro:

   –No sé por qué, creo que uno de vosotros es el Maestro. No os conozco de vista, sólo de hablar y de pensamiento, pero como vivimos lejos de esto que está ocurriendo, a Dios Padre le he pedido que yo conozca al Maestro, y creo que me lo ha concedido, por lo que me noto dentro. Ya, casi yo diría que Tú eres el Maestro.

   –Sin Palabras ya te he dicho que yo soy el Rey del Cielo. A mi Padre le has pedido y Yo te estoy respondiendo.

Dejó la caña de pesca y puso rodilla en suelo.

   –Levántate, porque adoras a mi Padre y te está viendo. Todo lo que a Él le pidas, si es de Gloria y de su Cielo, ya te tiene a su derecha, que esto es Vivir su Reino.

Desperté, oí:

Aquí Dios le dio sus Palabras,
porque ya eran de su Reino.

Porque querían conocer
al que llamaban Maestro.

Por el Amor que tenía,
y por el vivir tan lejos,
vivía siempre pensando:
¿Cuándo yo veré al Maestro?

Dios cogió aquel camino,
y sin ninguno saberlo.

Dios sabía que él diría:
¡¿A que Tú eres el Maestro?!

El mismo Amor del Padre
acompaña al Maestro,
porque era el Mismo Dios,
andando en Tierra o Cielo.

Aquí da Dios sus Palabras,
y la caña tira al suelo.

Se quedó con sus Palabras,
y ya pudo conocerlo.

Y ya habla del Maestro,
de conocerlo de vista,
de hablar y de pensamiento.

Dios se presenta al que ama,
aunque lejos esté viviendo.


***

Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 202-203