martes, 27 de noviembre de 2012

Dios no niega la Gloria a nadie

En Sueño Profético oía:

¿Quién seguirá mis Pasos y no verá que Soy el que mi Padre ha enviado para la Salvación del pecador y para el Premio del justo?

¿Quién verá cómo amo, y no querrá ser amado?

¿Quién oirá que me insulten y se quedará callado?


Dijo uno de sus Discípulos:

Estas Palabras fueron dichas en la Tierra por Dios del Cielo cuando vivió de Hombre, y hoy las repite su Espíritu en nosotros, que también somos espíritus.

Dios, un solo Espíritu y una sola Gloria. Dios, que espíritu que manda a la materia tiene el sitio en su Gloria, que salió de Gloria y vuelve a Gloria si quiere, que salió sin pecado y sin pecado entra, porque antes de entrar ya fue purificado. Por eso, Aquí, en la Gloria, te hablan pecadores que mucho pecaron, y Santos que vivieron para hacer a pecadores Santos; Santos que siempre adoraron a Dios, y pecadores que adoraron con su llanto.

Otro dijo:

Los que no entran en el Recinto de Dios, son los que a sabiendas desprecian la Gloria, los que creen que Aquí pueden seguir mandando con su pecado escondido.

Desperté, oí:

¡Qué tranquilidad da Dios,
que Gloria a nadie niega!

¡Cómo abre la Gloria
para el Santo y para el que peca!

Pero no confundirás
que entre el que no quiera.

Habrá quien le diga el hombre:
“Este hombre es un santo”.

Y él te oye a sabiendas,
sabiendo que está pecando.

Sabiendo que a Dios no quiere,
ni a su Gloria ni a sus Santos.

Ni le interesa que Dios
le mande para enseñarlo.

Esto es hipocresía,
hacer que te vean santo,
sin querer saber de Aquí,
y a tu forma ir hablando.

Con esta frase que copio,
ya se termina el Dictado:

¿Quién oirá que me insulten,
y se quedará callado?



***

Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 287-288