jueves, 23 de abril de 2015

Conoce más lo que tú eres, que lo que tú quisieras

En Sueño Profético decían:

El hombre no tendrá Paz hasta que crea en Dios, y el que crea, hasta que ame. No puede el hombre creer formando inquietudes en contra de lo que va de Gloria. Y no puede amar sin buscar donde lleven Palabras que Él dé. Estas Palabras no pueden tener respuesta por el hombre, tratando de darse defensa; como creer no saber día de tu muerte, y pensar que al dejar el cuerpo, nadie puede intervenir por cariño que otro le tenga, por poderoso que fuera y por haciendas que tuviera. Si tú crees, esto piensas. Y si Amor no te lleva, te lleva temor de Infierno, separación de esta Gloria.

Dijo uno:

El que ama, no espera, busca y sabe si es Dios el que allí manda. El que ama, no busca al que no ama. El que ama, no espera al hombre para decirle, si es malo, que ame como el que a Gloria viene, y va con palabras tan medidas, que no cabe el engañar. El que ama, no es posible aceptar que vaya en contra de Elegidos que Dios manda. Esto es la falta de Paz.

Dijo el mismo:

Conoce más lo que tú eres, que lo que tú quisieras ser. Puede más el Amor que el silencio. No puede ser vivir ladrón debajo del mismo techo que el guardia que lo persiguió, ni lobo estar en medio de donde pasten los corderos.

Todas son comparaciones que no necesitan estudio que examinen profesores.

El que a Dios ama, sabe de sobra si es verdad que Dios habla, porque su Amor descubre las Palabras, que son las mismas de Dios, las mismas sin tener cambio y acompañando actuación.

El que ama, nunca espera que a él lo busque el Elegido por Dios; es galgo que no espera que la liebre busque al galgo, porque es misión de él que su olfato lo lleve por lejos que esté de él.

Desperté, oí:

Es razón tan poderosa,
que si no amas, no buscas.

Y es frase para recordar,
ésta que otra vez dictamos:

“Conoce más lo que tú eres,
que lo que tú quisieras”.

Si tú eres literato,
conoces literatura
más que mandar un sembrado
y saber hacer sus surcos
mandando mulo y arado.

El que ama a Dios, conoce,
porque el Amor lo ha llevado,
y nunca esperó las leyes,
y nunca fue fracasado.

Es sencillo conocer
lo que tú estás practicando.

Cuando practicas,
ya es el Amor el que va enseñando.

No puedes enseñar el bien
cuando tú seas hombre malo.

Porque por bien que parezca,
enseñas con el pecado.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C5