martes, 7 de abril de 2015

Sus Palabras o te cambian o te retiras

En Sueño Profético decían:

Todo lo que te alborote,
no es espíritu de Dios.

Todo lo que te aconseje:
“me pegaron, pego yo”,
no es espíritu de Dios.

Todo el que pueda secar lágrimas
y no las seque,
no es espíritu de Dios.

El espíritu de Dios
no usa reglas del hombre,
porque Dios no las usó
ni se las enseñó a los hombres.

Les enseñó el rebasar
el bien por el mal,
y al golpe en la cara,
poner la otra mejilla;
levantar al caído
y sentar en tu mesa
al que de presencia no sea
igual a la tuya,
porque Él también lo hizo.

Dijo uno:

Te hacían pensar cambiar,
o retirarte del Maestro,
sus Palabras con sus hechos.

Cambiar,
cuando no querías seguirlo.

Y retirarte,
porque al no cumplir sus Palabras
y estarlo viendo,
tu cara lo decía
y tenías que coger
camino opuesto.

Yo le oí más de dos veces:

“No juzgad por los hechos que os hicieron. Actuad con la Enseñanza de mis Palabras. Donde no notéis Paz, no están los espíritus míos. Y donde cumplan mis Palabras y no encontréis Paz, sois vosotros los que a Mí no Me tenéis. Aprender y enseñar es la mejor Obediencia”.

Desperté, oí:

Todo lo que oías era:

“Primero el Amor, y después la Enseñanza”.

“Haceos pastores y que el rebaño aumente, siendo de guía el Amor”.

“No le tiréis a la cordera cuando fuera del rebaño la veáis”.

“Que correrá hacia adelante y más lejos quedará del rebaño”.

“En cambio, si vas a por ella, una vez en el rebaño, más al pastor se acerca”.

“Buscad sin descanso las ovejas perdidas que por la piedra más se alejaron del rebaño”.


Todo el que oía al Maestro, o Lo seguía, o se retiraba.

¡Pero ya quedaba inquieto!


***

Libro 15 - Hehos de Jesús Perdidos, HOy Dictados en Gloria - Tomo III - C5