martes, 7 de julio de 2015

Curar y prevenir

En Sueño Profético decían:

Nadie dejaría de apagar el fuego por temor a quemarse, si dentro del fuego hubiera algo de su propia carne.

Dijo uno:

Hacían comparaciones tan justas, que servían de consuelo y de Enseñanza:

Tiene más condena el que se lleva de ayudada, para robar, al hijo del comisario, por la ayuda que lleva, que por el robo que hiciera.

Es más difícil entrar a la finca si el guarda se duerme, que si está despierto y prevenido.

Si el niño va de la mano del mayor, menos importancia tendrá la caída.

Todas estas comparaciones son guía para el hombre, son principio de un hecho que vas a hacer o que algún día puedes hacerlo, o contar a otro para que vaya corriendo esta Enseñanza, que es curar y prevenir de ese mundo trabajoso que el hombre ha hecho.    

Ha hecho trabajoso. ¡Que el mundo se encontró hecho: lleno de sitios Divinos, que Dios dejó hechos!

Pero el hombre no ve las maravillas del cielo, la luz, los mares, los montes; el día llevando a la noche, y la noche obedeciendo al día.

Cada uno se respeta
porque su Dueño los guía.

Y el oxígeno te llega
justo, hasta con medida;
que si la medida falta
es porque se va la vida.

¡Si con Dios vida viviste,
no mueres y continuas!

Desperté, oí:

¡Qué comparaciones te ponen en la Gloria,
que amén hay que decir!

¡Qué pena que el hombre no vea
lo que enseñan Aquí!

¡Con lo sencillo que es
ver el mal y ver el bien!

¡Con la alegría que vive
el que el pecado lo ve!

Debería el hombre estar
día y noche en oración,
pidiendo a Dios del Cielo
que siempre viera el pecado
como cañón o veneno.

¡Pero cañón que dispara,
y veneno que disfruta
cuando pasa la garganta!


***

Libro 16 - Dios no Quiere, Permite - Tomo II - C7