jueves, 23 de julio de 2015

Enseñar a que el hombre se quiera

En Sueño Profético
hablaban del sufrimiento,
cuando el sufrir está en ti
o cuando está en otro,
y tú quieres al sufrir
darle remedio
para que sea menos sufrir.

Que para hacer este servicio
tienes que creer Aquí,
pero antes de querer,
Amor tienes que sentir.

Porque sin sentir Amor,
a Dios no puedes servir.
Ya será un mal remedio,
que agranda este sufrir.

Dijo uno:

Lo de Dios es Libertad que Dios da para que tu acción y consejo sean de Paz, y el Perdón lo lleves escondido para poderlo usar. Esto es Libertad del bien, que nunca a Dios enfadará.

¿Cómo el dueño del rebaño crees que se pueda disgustar, si ve que el pastor va buscando, sin gritos y sin corajes, una que se le perdió, y la sube por el cerro acariciando su lana? Si esto hace con ésta, ¿qué hará con las que siempre están detrás de él, sintiendo él su balar, porque les falta el habla? Así expresan Amor a la Naturaleza –que es Dios–, al pastor y a la jara que se encuentran. Todo esto es Amor expresado en mil maneras.

Desperté, oí:

¿Cómo achica el pastor más
la pérdida de la cordera:
yendo a buscarla con amor,
o gritando y, cuando la vea,
lanzando lo que lleva escondido,
que es una dura piedra?

Esto es hombre de Dios:
enseñar a que el hombre se quiera;
y al que se haga pastor,
que busque a las corderas perdidas.
 
¡Pero sin gritos ni piedras!

Porque ya no son de Dios.

Estos Escritos deberían
estar en grandes alturas,
pero con gran resplandor.

El que ama a Dios, los leería.

Y el que no ama, también,
pero vergüenza sentiría. 

Porque aquí se ve que es Dios,
si no, castigo tendrían,
si Dios fuera un dictador.

Tienen castigo ya eterno,
si no piden el Perdón
cuando aún viven con cuerpo.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C4