miércoles, 29 de julio de 2015

Vive estas Conferencias

En Sueño Profético decían:

Gran Mensaje y gran Verdad es el pensar del hombre que de esta Gloria refiere. El hombre piensa: “¿para qué amar a Dios, si el dolor a mi carne me llega?; ¿para qué buscar a Dios, si de la muerte no me libra?; ¿para qué amar a Dios, si yo esto lo compruebo por todo hombre que la Tierra pisó?; ¿cómo creer en el Reino que Él ofrece y que el que dice que ve su Gloria dice que tiene?”. Este pensar es de todo hombre que no respeta ni cumple lo que Dios manda en el que Aquí Dios trae.

Dijo uno:

Dios valora más la Obediencia que la oración. La oración puede ser interesada. La Obediencia es fruto del Amor, cuando sea Obediencia sin Mando. La obediencia sin creencia y sin Mando, nunca cumplirá Obediencia. Hay quien tiene el grado del Amor a Dios tan alto, que obedece sin Palabras que Dios diga; obedece a la humildad, teniendo humildad con el que desprecio a éste tiene. Es corta la inteligencia que piense que el que se acerque al Elegido, qué beneficios puede darle: ahí ningunos si a Dios no ama; Aquí, entrar a todos cuantos enseñe con la Enseñanza que de Aquí lleva con el sufrir que el hombre le manda.

Otro dijo:

Si sólo hubiera ese mundo, ¿cree el hombre que podría nadie inventar estos Escritos, ni decir Visones como las que hay dichas por la misma Madre de Dios, que desmienten aquellos hombres cuando Dios Padre, Él se hace su Anunciación? Si no existiera su Reino, no daría su Perdón.

Desperté, oí:

Ya es tiempo de que pensara
el hombre que no ama a Dios,
que el permitir de materia
ya lo habría acabado Dios.

Lo habría acabado
si ahí quedara como lo que entierras,
porque tú mismo a enterrar mandas.

Él dejó fosa vacía
para que vieran el Sitio
donde su Padre vivía.

Él también se llevó el Cuerpo,
porque si allí lo dejaba,
más hombres van al Infierno.

El hombre que ama a Dios,
sabe que hay otro Mundo,
por el permitir de Dios.

El hombre le da valor
al premio de la materia,
que es saludo comparado
con estas Palabras Eternas.

Olvídate del saludo
y vive estas Conferencias.


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Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C5