jueves, 2 de julio de 2015

El olvido de amar a Dios

En Sueño Profético hablaban de amar a Dios según la forma de vivir que tengas. Si vives muy pegado a la Tierra las cosas de la Tierra te tienen preocupado, por la fuerza de la Tierra, y te olvidas de amar a Dios.

Dijo uno:

Hay que darle preferencia, por su Amor tan sano, a los hombres que se han criado en el campo o a los de la capital que no codician los cargos, ni las carreras. Éstos saben que los cargos y las carreras, la mayoría de las veces, de Dios los va apartando, por esa vida mecánica que hacen, pidiendo que pasen los años sin preocuparse de Dios, dejando su Mando a un lado. Los hombres de carrera que esta prisa llevan no pueden amar a Dios, porque en Dios no van pensando. Al revés del que todo lo de la Tierra lo vive pero sin olvidar que esto es casa de papel, que luego vendrá la lluvia y se quedará la casa entre el fango, por fuerte que sea el papel.

Estos que piensan así aman a Dios tan seguros que seguridad les ves, que a veces dejan el sitio a Dios sabiendo que va con ellos.

Dijo el mismo:

Esto de dejar el sitio voy a aclararlo para que puedan entenderlo. Dejar el sitio a Dios es en tus palabras procurar no ofender y en tu comportamiento y, por solo que te veas, pensar que Dios está Aquí y te está viendo. ¿Cómo decir que estoy solo si siento su respirar dentro de mi mismo pecho?

Desperté, oí:

Que descripción más grandiosa de la Presencia de Dios.

Cómo te aclara que el hombre para que piense en Él tiene que vivir ahí como en casa de papel.

Sabiendo que llega la lluvia y, sin defensas, el papel quedará en tierra sucia.

El hombre puede vivir según el sitio, en la Tierra, pero con preferencia a lo Eterno, que está Aquí.

Si estás viviendo en la Tierra y tus ansias de vivir son fruto para esa Tierra, párate el correr que llevas, y tal vez a Dios lo sientas.

Dios se retira del hombre porque el hombre Lo desprecia.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII