jueves, 9 de julio de 2015

Santo Dios y Santo Cielo

En Sueño Profético hablaban del Elegido y del hombre que ha conocido al Elegido. Decían:

No es lo mismo decir: “dicen que vieron”, que decir: “yo lo estoy viendo”.

Y no es lo mismo decir: “quién pudiera oír al que Dios le manda en su Gloria que diga “Dios me habla”, como decir: “yo quiero oír lo que dicen que le hablan”.

Hay quien quisiera que Dios a nadie se manifestara, aunque le veas cumplir algo de lo que Dios manda. Éste enfada más a Dios que el que no lleva la cuenta de hacer cumplidos a Dios.

Son dos posturas distintas: vida de cuerpo sin utilizar espíritu, y vida de hipócrita al servicio de los demonios.

No puede ser creer en Dios, y vivir con indiferencia y desprecio al que puede presentar: “Esto está Dios diciendo”.

Dijo uno:

Igual que acude el hombre a todo lo de la Tierra, para coger donde está el tesoro y donde el peligro se encuentra –cuando tiene aviso–, ¿por qué no se presenta en los sitios donde estos Casos se encuentran, una vez que se hacen públicos y han pasado por personas que son también de estudios y saben dónde la firma dejan?

Desperté, oí:

¡Santo Dios y Santo Cielo!

¡Cuántos irán a la Gloria
y cuántos irán al Infierno!

¡Santo eres Señor,
cuando no acabas con el mundo,
y así darías contestación! 

Por ser Dios,
Te siguen los que Te aman.

Por ser Dios,
no quieren oír tus Palabras
los que tenían que estar
de rodillas esperándolas.

¡Santo Dios, Santo Cielo!,
dicen en la Gloria espíritus puros,
y espíritus que Dios les da el Perdón
porque en la Tierra lo pidieron.

¡Cómo puede pensar el hombre
que despreció estos Mensajes,
que después entre en el Cielo!

Dios manda ahí sus Palabras
al espíritu y al cuerpo.

Un espíritu de Dios
responde a un “Dios diciendo”.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - C3