viernes, 5 de febrero de 2016

La duda del hombre

En Sueño Profético decían:

Siempre que Dios habla para el hombre, el hombre ofende a Dios con sus dudas. La duda nace donde el Amor falta, cuando el Amor deja sitio para que la duda entre. Si el recipiente rebosa, no tiene cabida la gota.

Yo no puedo dar el sí
en el que dice que ama
y pone la duda aquí.

Yo a más de uno le dije:
“¿y tú crees que vive Dios,
y horas y horas Lo adoras?”.

Este adorar no te sirve
si no crees en la Gloria,
porque creer en la Gloria
y no aceptar nada de Aquí,
es decir: “sí que hay Gloria,
pero déjame vivir
con mi Dios a mi manera,
aunque no sea el Dios de Ahí”.

Yo sufría las palabras,
no que me decían a mí,
porque al que ofendían
era al que hablaba en mí.

Las Palabras de esta Gloria
no se pueden confundir
con las palabras del hombre,
por culto que sea ahí.

Estas Palabras no vibran
como no sea en un Lugar
que Dios vaya y se aposente,
y luego al mismo Lugar
Dios lo traiga Aquí a esta Gloria,
como trajo a los demás
que hoy ahí reverencian
con tanta solemnidad.

Las dudas, al que le van,
es al que nunca quiso a Dios
y nunca quiso buscar.
 
Desperté, oí:

¡Ay duda que mortificas
a Aquel que lo puede todo!
¡Ay duda, que si hay duda
es por falta de este Amor!

No puede haber duda
donde crezca este Amor.
Este Amor, el crecimiento,
es de penas y dolor,
de penas que no son penas,
por ser Dictado de Dios,
y dolor que se te quita
cuando te habla este Dios.

¡Si yo pudiera decir
cómo te ama este Dios
cuando deja la materia
y el espíritu arrobó…!

Lo trae lleno de Luz,
de Luz que le deja ver
a aquel que dice: ¡Dios mío!,
yo te quisiera querer,
para que vieran mi espíritu
igual que éste lo ven.

¡Ay Señor, que tanta duda,
siempre te quieren poner!
¡Ay Señor, dame palabras,
que yo pueda convencer,
cuando lleve el Mensaje
que en tu Gloria me des!
 
No sufrí en lo material
como sufro Aquí en la Gloria
para que ahí te amen más.

Cuando estaba con materia,
Tú me traías Aquí.
Ahora quiero que me mandes
con los Mensajes ahí.

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - C6