domingo, 7 de febrero de 2016

Ve y di que te hablo Yo

En Sueño Profético decían:

Todos los que Dios habla en ellos no pueden callar. Si callaran no hablaría Dios.

Si tú hablas, callas. Si habla otro en ti, tú callas, pero el que habla en ti, no.

Si tú quieres no mueves los brazos. Pero si llega uno con fuerza poderosa, hace que los muevas. Esto es de hombre a hombre. Pues considera cuando Dios te diga: “Ve y di que te hablo Yo”.

De pronto aparecieron muchos hombres y dijeron:

A nosotros nos mató el hombre nuestra carne por no callar lo que Dios nos comunicaba, y si otra vez materia tuviéramos y Dios nos hablara, el hombre otra vez nos mataría, porque nosotros callar no podríamos.

La Palabra de Dios tiene tanta Fuerza, que antes de callar presentas tu carne para que el hombre la destroce.

Todos los martirios que dieron los hombres y los crímenes que hicieron fueron por no callar el que Dios coge de Lugar para hablarle al hombre.

Dios, al que nunca Lo amó y quiere amarlo, lo entra en su Gloria. Esto debería ser más imposible que ocurriera que al que siempre Lo obedeció demostrando su obediencia con su gran Amor, a él, este inmenso Dios le hable.

Si Dios te da su Perdón, ya que tanto Lo ofendiste, ¿qué extrañeza es que quiera que tú seas su Portavoz, ya que antes tanto amaste?

Desperté, oí:

A todo el que Dios se comunicó, no se ocupó nada más que de amar mucho.

Amó mucho y nunca dijo: “¿Qué me vas a dar a cambio?”.
      
Puso la ofrenda antes que hacer la petición.

Fue incansable en sus ruegos.

Tuvo compasión del pecador, y al caído dio su mano.

La paciencia rebasó, y alegría fue derramando, alegría que no cogía aquel que no amaba tanto.

Si esta alegría la vives, alegría vives en llanto.

Todo esto lo ha vivido, sin esfuerzo ni trabajo, aquel que dice el Mensaje que Dios le ha comunicado.


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Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - C1