martes, 23 de febrero de 2016

La Enseñanza que es de Dios

En Sueño Profético hablaban de la cultura del hombre, de su capacidad, de su peso, de su tacto, de su medida, de los valores humanos. Hablaban hombres mandados por Dios que ahí ellos mandaron en la rama de su carrera.

Dijo uno:

Estos hombres enseñaron a otros hombres para que a ellos siguieran, pero fueron muy pocos al terminar la carrera. Terminaron el aprender y ya cogieron caminos presentando su aprender, dejando la Enseñanza de Dios sin enseñarla y olvidándola. Aquí falta la principal cultura: el Amor a Dios. Aquí faltará capacidad, faltará o sobrará tacto, nunca medirá la vida enseñando a hacer las buenas obras. No será hombre de peso aunque miles y miles de arrobas marcara la báscula al poner encima su cuerpo.

No es la principal enseñanza aquella que el hombre ha puesto. Pues carrera sin cimientos de Enseñanza de esta Gloria es como una gran torre sin cimientos, que es torre para ahora, no para luego, y para ahora no es fija.

Así es el hombre de carrera que dejó sin aprender lo que nunca se renueva: la asignatura de Dios, que es Amor. Aquí entra altura, capacidad, peso y grande medida en tu vida temporal.

Desperté, oí:

Tiene el hombre que poner el valor a lo que vale no a lo que quiere que valga.

Los que no aman a Dios la Enseñanza se la guardan.

La Enseñanza que es de Dios.

Sin esta Enseñanza el hombre no se quitará defectos, ni se amarán los hombres. No será un Mundo de Paz, no tendrá saber el hombre y nunca se entenderán aunque expongan mil razones.

Serán torre de Babel: uno quita y otro pone, sin poder comprender.

El hombre para entenderse tiene que hablar de Dios por estar siempre presente, en justicia y en razón.

En la injusticia se aparta y luego manda razón a la justicia, que ésta aguarda el Mando que manda Dios.

Para entenderse los hombres tienen que contar con Dios para que midan y pesen con la Justicia de Dios.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII