miércoles, 19 de octubre de 2016

Aprended mis Palabras, que siempre son dichas para Enseñanza

En Sueño Profético hablaban de Dios Hombre enseñando a los Discípulos a cómo conocer al espíritu del mal y cómo ahuyentarlo y retirarlo de ti.

Contaban en Gloria este hecho de Jesús y los Discípulos:

Yendo un día los Discípulos enseñando a buscar el Reino de los Cielos, vieron a dos mujeres que se acercaron a ellos haciéndoles preguntas que más te retiraban del camino de Dios, que se unían a los Discípulos. Ya que habían recorrido un largo trayecto, dijo uno de los Discípulos:

   –Tenemos que volver a preguntarle al Maestro el sitio, porque yo creo que vamos por el sitio contrario y no recuerdo adonde vamos.

Miró a los 5 que con él iban, y ninguno recordaba dónde había dicho el Maestro. Echaron paso atrás, y más aprisa volvieron. Al llegar al sitio donde estaba el Maestro, ya recordaron dónde Él los había mandado. No los dejó el Maestro ni que hablaran ni que se disculparan, y oyeron de Él:

   –Habéis estado al servicio de espíritus que están en contra de Mí, que son espíritus diabólicos, y mi Padre en Mí os ha retirado el Mando, y ya habéis quedado sin saber donde ibais, para que volvierais dando desprecio al pecado. Aprended mis Palabras, que siempre son dichas para Enseñanza: “Si vosotros, al llegar las mujeres que por sus preguntas se veían que estaban al servicio de Satanás, les habláis de mi Padre que está en el Cielo y de Mí que soy Dios Hijo por Él enviado, ni ellas siguen, ni vosotros olvidáis el Mando”.

   –¡Sí, Maestro! –todos a una vez contestaron.

Desperté, oí:

Todos querían echarse más culpas que las que habían pasado.

“Fui yo el que más hablé”. Esto lo dijo Santiago, pero los 5 querían ser culpables.

Esto ya les sirvió
cuando alguno preguntaba;
daban la contestación
y con gran rapidez
al Maestro le nombraban.

Ya no oían otras palabras:

“El Maestro ha dicho...
Cuando el Maestro vaya…
Su Reino no es de este mundo…”
–ellos pensaban y hablaban.

¡Qué cierto que si así les hablan a las mujeres,
con ellos, paso no avanzan!

Ellas llevaban veneno
y ellos vivían ignorancia.

Que ignorancia es de Dios,
pero con esta Enseñanza.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C8