domingo, 23 de octubre de 2016

El Manto Cortina de las Tinieblas

En Sueño Profético contaban un hecho que presenciaron yendo con el Maestro:

Se acercaron unos y le dijeron:

   –Si yo digo que Tú no eres Dios, ¿Tú crees que el que está en el Cielo, –que yo adoro y en Ése sí creo–, me mandará castigo?

Fue terminar estas palabras, y quedar como una cortina de nube oscura que separaba de nosotros al grupo de los que no creían en Dios Hombre ni en Dios Padre. Sol quedó en el sitio de Dios Hombre, y a medio metro quedó oscuro.

Cuando Dios dijo las primeras Palabras, se quitó “El Manto Cortina de las Tinieblas”. Estas Palabras fueron oídas por todos:

   –Tú no puedes creer, sin creer lo que te diga el que tú dices que cree. Cuando Yo vine de la Gloria de mi Padre, ya mi Padre lo dijo en Mí al hombre: “No hay más Gloria que Gloria dé a mi Padre, que creer en sus Palabras”. El que cree en sus Palabras, oye las mías, porque ve que son las mismas.

Desperté, oí:

Sin creer en Dios ni amarlo, nombraron a Dios Padre, y Dios Padre contestó.

Contestó con las tinieblas, que a sus cuerpos los cubrió.

Engañar al Maestro querían, diciendo que a Dios, en el Cielo, sí lo querían.
   
¡Si en las Palabras del Hijo, ya estabas viendo al Padre!

Todo lo que los Profetas anunciaron de Este Dios, Este Dios iba cumpliendo.

Ninguno pudo decir,
no es igual a Dios del Cielo.

Ninguno pudo decir,
no es Dios y mal va haciendo.

El que amaba de verdad,
veía a Dios sin Cielo.

El que creía en Dios,
a Dios ya lo estaba viendo.

No puedes creer en Dios
y hablar de Dios ofendiendo,
pues si ofendes al Lugar,
Dios contestará en su tiempo.

No creer que era Dios,
era despreciar su Reino.

Porque Él tan sólo daba,
Amor, Perdón y Consuelo.


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Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C7