martes, 10 de enero de 2012

Para estudiar si hay Dios - Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pag. 52-53-54


En Sueño Profético hablaban de un gran pastor. Varios decían palabras que le habían oído y que no podían olvidar cuando vivieron con él. Esta fue la gran palabra que dijo el primero:

“No hay Existencia de Dios más grande que sea representada por estos personajes: oxigeno, sol, agua y aire, correrse la tierra, abrirse las brechas y hacer que haya muertes”.

Ya dijo otro: Esto yo lo oí:

Mientras pastan mis corderos,
si yo supiera escribir,
escribiría cartas al Cielo.

Me siento en un ribazón
y me salen las orugas...
En un cuerpo tan pequeño,
¿quién pone tanto color,
si no este Dios del Cielo?
¿Y en una hormiguita que anda
con sus patitas pequeñas,
y el ribazo sube y baja?

Esta hormiguita,
si el hombre la cogiera para curarla,
antes de darle la cura,
seguro que la mataba.

Pues también la hormiguita,
seguro se pone mala,
y Dios la cura sin Manos
y la comida le manda.

Aquí el hombre ve a Dios,
aunque no Lo vea de Cara.

Yo, sentao en el ribazo,
veo a Dios que sube y baja.
A veces cierro los ojos,
y ya veo cuando Lo bajan.
Otras veces veo subirlo,
y ya me pongo de pie,
y me meto entre el rebaño,
y mis lágrimas a la vez
van justificando el daño
de aquél que sufre por Él.

El “Gran Pastor” le decían,
¡yo lo oí más de una vez!

Desperté, oí:

Este gran pastor quería
el haber sabido escribir.

Este gran pastor tenía.
Comunicación de grande Amor,
de ahí a esta Sabiduría,
que Dios veda al que no ama
y quiere hablar de Aquí.

En todo lo que citaba,
lo presentaba con Dios.
Nada podía hacer el hombre,
aunque no fuera pastor.

Al pastor Dios le mandaba
a limpiar la inteligencia,
por la noche y la mañana.

Para estudiar si hay Dios
tienes como cosas grandes:
el mar, oxígeno y ciclón.

Y ya, en cosas pequeñas:
los corderos, en su balar de la Paz;
las orugas, en sus colores;
y a la hormiga la verás
en el sube y baja al cerro,
tan sólo con Dios curar.


***