miércoles, 6 de marzo de 2013

“ALABAR A MI PADRE, ES ALABARME A MÍ”

En Sueño Profético decían:

Dijo Jesús en un sermón en el monte:

“Alabad a mi Padre con vuestro comportamiento, y no dejad que os retire de Él el pecado”.

“En las alabanzas, Él se une con los coros de su Gloria. Y en el pecado, retira a sus ángeles y a sus santos. Que eso veréis en Mí, por ser de Él mandado y mi Padre vivir en Mí”.

“Alabar a mi Padre, es alabarme a Mí”.

“Pensad, que retirarme Yo del hombre, deja a mi Padre sin oír la súplica que el hombre haga, por vivir mi Padre en Mí”.

“El que crea que va a ir a mi Padre despreciándome a Mí, ya está pecando”.


Dijo uno:

Siempre que hablaba, había menos de acuerdo con sus Palabras –esto en el empiezo del sermón–. Luego, una vez ya terminado, se oían varias confesiones, a las que Jesús respondía con el Perdón y con estas Palabras:

“Me glorificáis más pidiéndome el Perdón, que contando el hecho. El hecho Me hace sufrir. El Perdón da Gloria a mi Padre”.

Desperté, oí:

Son las Palabras de Dios,
únicas, para que viva el espíritu.

Como es única la Gloria,
donde no hace falta el cuerpo.

Como es único ese mundo,
donde tienes que enterrar el cuerpo.

Dios Hombre quería mejor que Le dijeras:
“Maestro, vengo a por tu Perdón”,
que recordarle tu hecho.

“Perdóname, Maestro”,
Le llenaba de alegría.

Y recordar el hecho,
otra vez Le entristecía.

¡Coge Palabras de Dios,
que son las que dan la Vida!

¡Y cuando pidas Perdón,
di palabras que no sufra!


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pág. 9-10