jueves, 18 de abril de 2013

El “Sí” de Dios

En Sueño Profético decían:

Ni la siembra, ni el agua, ni la siega, llenan el granero, si Dios no manda el “Sí” del Alto Cielo. ¿Cómo pueden comprender este “Diciendo”? Pues que piense el hombre el “Sí” de Dios, el permitir o el no querer. Si te coges a estos “Síes” y a estos “Noes”, verás que el trigo nace por Mando de Dios, no por la siembra ni el agua. Puede haber abundancia de agua, y no ver el tallo. Y puede haber grande cosecha, y brazos enfermos que ven el trigo y allí lo dejan. Y sigue el granero vacío, y el campo con grande cosecha.

No es Dios el que necesita al hombre, es el hombre, que no piensa. Que no piensa, que no pensando en la muerte, eres alfalfa sin siega; que llegará tu momento y el “Sí” de Dios no hará cosecha. Es el “Sí” de Dios el que mantiene la Tierra y el Cielo. Es intocable, porque Allí el “Sí” de Dios abre las puertas. Todo es tan sólo un “Sí” del Cielo a Tierra, para ahí vivir el “Sí”. Y cuando es para Aquí, el “Sí” lo da en la Tierra, porque Dios no falta ahí:

“Donde dos hablen de Mí, Yo no niego mi Presencia”.

Desperté, oí:

Este dicho fue de Dios,
cuando se hace Hombre
y al hombre enseña.

¡Qué Mensaje manda Dios
para que el hombre comprenda
que un “Sí” de Dios
es el que manda cosecha!

¡Es el granero,
la siembra y la cosecha,
la que sin el “Sí” de Dios,
los costales Allí no entran!

¡Qué lástima que este “Sí”
el hombre no lo tuviera,
en imagen, en pensar,
o en sentir con grande fuerza!

Es grande que un “Sí”
te anule todas las letras.

Y ya ves que no eres tú
el que hace la cosecha.


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pág. 32-33