lunes, 15 de abril de 2013

Los valores del Cielo y los valores de la Tierra

En Sueño Profético hablaban de los valores del Cielo y de los valores de la Tierra, de los dones del espíritu, de la capacidad con la que actúa la materia cuando es guiada por espíritus con contacto de Aquí.

Dijo uno:

La materia actúa como el espíritu le manda. La materia que es mandada por espíritus que no son de Dios, nada hará bien hecho, y lo que presente con aspecto de bueno, Aquí será rechazado, por ser bueno de hipocresía. El bueno de espíritu, con facilidad vive su materia como Dios tiene mandado. Para él sobran los guardias, los jueces y abogados, los cerrojos en las puertas y el vivir en el pecado. Esta materia se nota que a Dios Lo lleva a su lado, porque Dios nunca estará en el sitio del pecado. El crimen, el desnudismo y el Prójimo abandonado, tienen que irse bien lejos, sin decir: “yo a Dios Lo amo”. El que viva estas Palabras, cada vez que nombre a Dios, más grave será el pecado. A Dios tienes que nombrarlo en presencia de alabarlo, con pudor en tus palabras, con presencia de recato, con desvelo al afligido, en el Prójimo entregado. Aquí, si nombras a Dios, Lo sentirás a tu lado, y verás a Dios actuar, y oír: “esto es milagro, estos son dones del Cielo, que el que busca puede hallarlos”.

Desperté, oí:

Nada de estos valores
tiene valor para el hombre.

Y en cambio pone valor
a lo que dice: millones.

Venga ganado con trabajo
o con herencia que heredes,
¿qué valor tiene el millón
si tú no vives estos dones?

¡Si los valores de Tierra
son polvo en un vendaval,
que unas veces ves aquí,
y otras veces ves allá!

Hasta que el hombre no viva
pensando en este Cielo,
serán grandes los pecados
e irá llenando el Infierno.

El pecado es pecado
por reforma que dé el hombre
y el interés de achicarlo.

Tan sólo con pensar esto,
no puedes a Dios amarlo.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pág. 203-204