sábado, 26 de marzo de 2016

La obediencia es no callar

En Sueño Profético hablaban de callar y de no poder callar. Decían:

El callar, se debe hacer uso de él cuando sea un beneficio para alguno, cuando tú tengas que guardar silencio, cuando tengas que tener postura de prudencia, cuando tus palabras perjudiquen, cuando tu salario sea dado por tu silencio, cuando la palabra sea meditada para que alcance un éxito.

Pero cuando Dios entra en una Vivienda para que sus Palabras sean desde allí divulgadas, éstas no pueden tener silencio. Aquí la obediencia es no callar, para que el beneficio sea para todos.

Decir “Dios habla” y el hombre querer callarlo, esto es olvidarse de que es Dios el que comunica su Mando y Voluntad. Aquí verán reacción sin obediencia al hombre, reacción dulce, reacción con mando, reacción con firmeza, reacción que parece sí y no, y al final girando a la Voz de Este Omnipotente Dios.

El hombre que aquí ponga silencio, se está enfrentando con Dios, porque este silencio es a la Palabra de Dios.

Si crees que es Dios, ¿cómo le mandas?, si Dios siempre habla para que el hombre vea que es Él.

Pero el hombre nunca sufrió por tener noticias de este Dios.

Desperté, oí:

Cuando Dios habla,
la obediencia es no callar.

No callar
las Palabras de este Cielo,
que sirven para consuelo
de aquel que iba a pecar
y echó la vista para el Cielo.

Echó la vista para el Cielo,
y arrepentido quedó,
y estas fueron las palabras:
¡Gracias, Dios mío!
¡Gracias te doy yo!,
que si no oigo tus Palabras,
hoy sería pecador.

Pecador y sin consuelo,
por ser el culpable yo.

Todo el que hable de Aquí,
y que Aquí trajera Dios,
no calla, porque si calla,
no habla él y no habla Dios.


***

Libro 4 - Te Habla el Profeta - Tomo I - C1