lunes, 21 de marzo de 2016

Vive con Amor a Dios

En Sueño Profético decían:

¡Cuánto se están perdiendo los que conocen este Caso, hoy único, cogiendo el tiempo para todo lo que no les da Paz, sin pensar que hay otro Mundo!

Si pensaran las Palabras de los Libros, dictados por Dios en su Gloria, tendría cambio sus vidas, para vivir con el Amor que Dios da al que lo busca con creencia y con Paz, para vivir la vida del cuerpo, que es temporal. Pues, esta que se está diciendo, es por la que el hombre lucha para tener mucho de todo y luego guardar, con la palabra herencia. Que hay quien muere sin saber lo que deja de herencia.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Si el que en la Tierra viviera, su cuerpo, con creencia de vida Eterna, él era el primero que disfrutaba la vida de la Tierra, porque si tenía riqueza la repartía antes de que muriera. Esto es para los ricos, que aunque quieran ser buenos no lo son, ni de espíritu ni de cuerpo, porque los que mueren de hambre no están escondidos. Que están en el campo con hambre, sin casas y sin ropa que el cuerpo tape. Y están dando sus cuerpos alimento a los animales, que esto se ve en el aparato moderno, que no hace falta decir su nombre.

Ya se dice que el pedir a Dios por los enfermos graves, puede que para Dios no estén como los ve el médico. El pedir del Elegido es un pedir que los tiene delante, a ellos y a la carne que Dios le unió.

No se quitan estas palabras: “Señor, que me den una alegría, pero que todos vean que es Poder de Dios”.

Desperté, oí:

¿Quién puede poner estos Escritos como no sean dictados por el Poder que Dios manda a la Tierra?

Esto ya está llegando su tiempo de que Dios mande caminos que sean como el Cielo, que todos tienen que mirar: unos, para pedir; y otros, para dar gracias a Dios por el sufrir que Dios les quitó.

El sueño no llegaba pero yo decía sin enfado:

     - Señor, si yo sé que tu Poder no me falta, ya el sufrir no me llega.

Se quitó esta Visión y estaba, en su despacho, la carne que Dios me unió normal, como cuando copiaba los Mensajes. Su mirada quería dar alegrías y dijo:

     - Ana cuídate, cuídate, que tu cuerpo lo necesita tu espíritu.

Quería hacer más deprisa lo que me dictaban, pero no me salían las palabras.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V