viernes, 25 de marzo de 2016

Yo amé, yo amaré y yo amo

En Sueño Profético decían:

Hay quien dice yo amé, yo amaré y yo amo. Este que dice yo amé, no sabe lo que es el Amor de Dios. No haber amado nunca y amar, sí. Pero amar y dejar de amar, no.

Decir: “yo amé y hoy no”, es decir: “yo nunca amé y así sigo”.

“Yo amaré” es palabra que guarda reserva, decisión que tú tomas según conviene. 

Y “yo amo”, es palabra
que brota del grande Amor,
chispas que despide la hoguera,
hoguera que está por dentro,
chispas que salen por fuera,
y donde caen estas chispas,
lumbre seguro que empieza.

Yo, cuando hablan del Amor,
no puedo quedarme fuera,
tengo que decir de Dios,
que queriéndolo y no queriendo,
tienes que buscar hoguera,
porque tú feliz no eres
si no echas chispas fuera,
y vas encendiendo lumbre
para todo aquel que la quiera,
y ya si lumbre no enciende,
es porque lumbre no quiera.

Desperté, oí:

Ahí no encendiste lumbre,
y Aquí no tienes hoguera,
hoguera de Amor de Dios,
hoguera que no te quema.

Estas llamas son Divinas,
llamas que quemar no queman,
llamas que te da este Amor,
que ni es lumbre ni es candela,
que son palabras que se dicen
cuando este Amor resuena.

Yo, cuando Él me llevaba
a vivir en su intimidad,
cuando volvía a la carne,
ya quería yo explicar
cómo me amaba este Dios,
que después de yo pecar,
quiso que a aquella Teresa
la pararan al pasar
y que yo contara todo
por bien de la Humanidad.

Ya, con este Amor tan grande,
cuando empezaba a hablar,
salían mis frases en verso,
y me querían copiar,
pero estas frases nacen
cuando estás “enamorá”.

Cuando estás “enamorá”
de Aquel que sólo te quiere
para que tú Lo quieras más.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - C6