lunes, 25 de abril de 2016

Amaros como os he amado Yo

En Sueño Profético decían:

El hombre ve que estos Dictados no son de la Tierra, pero no quiere que sean del Cielo. ¿Cuáles serán las razones? Pues en este Dictado va el hombre a saberlo.

Dijo una voz que retumbó la voz del eco:

El hombre al saber que la Existencia de Dios es cierta no quisiera saberlo, porque ya es enfrentarse con la Existencia de Dios cuando el hombre la pone delante en algunos momentos, como un Dios que ignora lo que el hombre está haciendo.

Estos Escritos, el que diga que son Verdad, cambia el rumbo del viento en su forma de vivir y en su forma de actuar. Tiene que odiar el pecado mucho antes de pecar, y si ya hubiera pecado, diciendo “Esto es Verdad” hizo el último pecado antes de decir Verdad. Porque el creer te exige al peligro no llegar, cumplir los Mandamientos sin llegarlos a reformar. Te exige a seguir con fuerza y no poderte callar a los hombres que no quisieran que Esto fuera Verdad. Te exige el gran respeto en el consejo que da la razón del Instrumento, que el color, medida y peso será para todo hombre igual, porque el Instrumento escribe lo que le mandan dictar, que tuvo Arrobo de espíritu y no puede recordar el recorrido que hizo el espíritu cuando Dios dio Libertad.

Desperté, oí:

Tienen que aceptar los hombres la Existencia de Dios en Espíritu y con Cuerpo.

Y tienen que decir Amen a la Voz del Instrumento.

Esto costaría trabajo si Dios no mediara en Esto.

Pero diciendo Dios:

     - Ven, entera al Mundo del secreto que el hombre quiere tener.

Que Dios vive y es presente tiene el hombre que saber.

Si no quiere él se aparta, y si quiere dice Amén.

El hombre no busca a Dios porque tiene que vivir los Mandamientos que dio.

Que el último está en olvido.

     - Amaros como os he amado Yo.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V