martes, 26 de abril de 2016

Estos Escritos, vividos y dictados por Dios

En Sueño Profético decía Catalina de Siena.

Ella publica. Si el hombre pone fronteras, ya Dios las quitará con su Palabra. Ella hará lo que Dios en ella haga. Ella es la que tiene que enfrentarse al hombre y repetir el Mensaje. Nadie podrá repetir como el que en él Dios habla. El hombre está en contra de la orden de Dios. Dios habla para el mundo, que el mundo es el hombre.

¿Cómo comprender el hombre que Dios hable para que el hombre administre a Dios?

¿Cómo comprender el hombre que otro explique mejor que el que el caso le ocurrió?

¡Hombres con falta de querer saber de Dios!

¡Hombres que si Dios fuera Hombre, el hombre acababa con Dios!

A esta Publicación, los grandes hombres de ciencia, le harán guardia, le harán reverencia, le harán confesión íntima, confesión secreta, confesión de arrepentimiento, por sentirse culpables de haber ido en contra de Dios.

¡Estos Escritos, vividos y dictados por Dios!

¡Esta Teología, sin poder imitarla el hombre!

¡Esta Gloria, que ve la suciedad del hombre!

¡Esta Gloria, que el hombre habla de ella sin querer oír al que el Mensaje lleva!

¡Esta Gloria no está contenta porque el hombre le pone pena!

Otra vez dijo con fuerza Catalina de Siena:

La dueña de los Mensajes es ella, que Dios se los hace sentir, ver, y los escribe dictados por espíritus de Dios, que si piensas en “espíritus de Dios”, dejas la Palabra “espíritu” y dices “Dios”.    

El hombre no puede amar si aparta la Comunicación de Dios. El hombre no puede ver el Sol si cierra ventanas y ojos a la vez. Y no puede decir: “¡Dios mío!, si era enseñanza al revés”. El hombre, lo que no quiere es que Dios volviera a la Tierra. Aquí puede ver el hombre a Dios cumpliendo lo que le dijo al hombre: “Y vendrá mi Espíritu”. Pues igual espera para juzgar a los vivos y a los muertos que muertos están ya.

Desperté, oí:
Es difícil comprender,
si el Amor a Dios
no te llega al tope.

Al tope, porque el Amor,
hay veces que el hombre esconde.

Pero el que esconde este Amor,
al encontrarlo, se pierde.

Estos muertos que ahí no ven,
son los que ponen la veda
para que quede Mensaje
como ropaje que entierras.

Hace falta no amar nada,
para creer que Dios hable
para enterrar su Palabra.

La Fuerza de Dios publica,
aunque los mares parara.


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Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C10